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Si a principios de diciembre ve en los mercados unas uvas grandes, jugosas y dulces. Y su casera, para convencerla o convencerlo, le dice que son argentinas o tarijeñas, dude, con seguridad se trata de uvas recién cosechadas de los Valles cruceños, con un sabor que nada tiene que envidiar a las otras anteriormente mencionadas.

No es casualidad que la oferta vitivinícola cruceña cope los centros de abastecimientos del departamento, pues de acuerdo con el Instituto Cruceño de Estadística (ICE), la producción de uvas en los últimos ocho años (2013-2021) tuvo un incremento de 1.265 toneladas cosechadas se subió a las 6.639 toneladas; es decir, se quintuplicó.

Una situación que, de acuerdo con Francisco Roig, presidente de la Asociación de Vitivinicultores de Samaipata (Avisa), es resultado de la inversión privada, del trabajo constante de los productores y de la introducción de nuevas variedades que mejoran la producción de la vid.

Roig destacó que la producción en 2021 fue positiva, que las lluvias estuvieron bien distribuidas por los Valles cruceños, lo que permitió tener buenos rendimientos. El productor hizo notar que en esta región del país el vitivinicultor produce uvas y a la vez vinos o singanis, que la actividad no está separada.

En cuanto a las hectáreas cultivadas -según el ICE- en 2013 eran 121,3 hectáreas, mientras que, en 2021, aumentaron un 263%, pues llegaron a las 440,1 hectáreas. Un aspecto que para Roig, con las adecuadas condiciones, se puede aprovechar todo el potencial de los Valles cruceños y llegar a cultivar unas 60.000 hectáreas que sumadas a los incrementos de Tarija (de 3.000 hectáreas a 10.000) y de Chuquisaca de 300 hectáreas a 3.000. Esto puede hacer del país un mercado competitivo a escala internacional en la exportación de uva como de vino.

En la actualidad, el 86% de la oferta es cosecha de uva para mesa, el resto se destina para la fabricación de vinos. Santa Cruz con el 57% y Cochabamba con el 19% son los principales mercados para la fruta, mientras que para el vino el 63% se destina a los Valles cruceños y el 37% al resto del departamento.

Yamil Salazar, productor de uva en Saipina, destacó el aumento de la oferta vitivinícola, pero lamentó que en 2021 debido al clima (heladas y lluvias en exceso) un 70% de la producción se dañó, pero calcula que para esta gestión la vendimia será mejor.

María Eldy Contreras, jefa de Bodegas-Vinos 1750, en Samaipata, sostuvo que, si bien por la pandemia la venta de vino fue menor, durante 2021 los números mejoraron tanto en el mercado interno como en el externo. Y proyectó que para esta gestión se espera superar los valores de exportación debido a la buena calidad de las uvas que cultivan.

Mejorar los caminos

Entre las necesidades que tienen los viticultores está la demanda de contar con mejores caminos. Srecko Mileta, productor de uva en Samaipata, tercera generación que se dedica a esta actividad, indicó que uno de los limitantes para lograr una mejor competitividad es el pésimo estado de los caminos.

Mileta precisó que contar con una adecuada vía de comunicación es fundamental para llegar, en mejores condiciones, al mercado de Santa Cruz y al sur del país. Observó tanto los caminos que comunican con la capital cruceña como aquellos que son de acceso a las zonas productivas que están deteriorados. Considera que el tramo Bermejo-Samaipata, que se está construyendo es un paso importante.

Similar criterio tuvo Contreras, al indicar que en muchos casos son los productores los que invierten y buscan mejorar los caminos secundarios.

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