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Todos los desafíos no son fáciles. Eso lo saben muy bien Porfirio Azogue, Carlos Ureña, Christian Castillo, Jorge Arturo Lora, Juan Pablo Antezana y Gerónimo Mamani. Los seis, conocidos en el mundo teatral boliviano, se encerraron entre cuatro paredes toda una noche para darle manija a XXL Actores de Talla Grande,un espectáculo bajo el sello de 24T.

La presentación será doble hoy, a las 19:30, en la Casa Municipal de Cultura Raúl Otero Reiche. El ingreso cuesta Bs 50 (público general) y Bs 30 (colegas de teatro); todo lo recaudado será destinado para ayudar al artista circense Emilio Gasaui, que sufrió un accidente.

En qué consiste

Ayer, a las 18:30, el sexteto ingresó a la Casa de la Cultura para recibir las directrices del espectáculo. La temática, los símbolos y las preguntas a responder en el escenario fueron compartidas vía WhatsApp por René Hohenstein, Hugo Francisquini, Malena Orías y María Eugenia Ruiz, cuatro experimentados artistas. Después, los seis participantes se sortearon el lugar donde pasarían la noche del jueves para darle forma a la obra (snack Tía Ñola o el Centro Cultural Feliciana Rodríguez). Los grupos estuvieron compuestos así: Gerónimo, Carlos y Juan Pablo; Porfirio, Christian y Jorge Arturo.

Alistaron su ropa y sus vestuarios para zambullirse en la alocada aventura creada por Porfirio Azogue hace unos tres años. Una vez dentro de las cuatro paredes comenzaron a escribir la historia, crearon los personajes, dividieron las escenas y pensaron toda la parte técnica . En algunos momentos, este proceso fue compartido en vivo por Facebook.

Ahora, desde muy temprano, estaba previsto que el sexteto compartiera un desayuno y luego retornara hasta la Casa de la Cultura. Ahí iniciarían con el montaje de las dos puestas en escena.

No tienen mucho tiempo: solo 24 horas. Es por eso el nombre del proyecto. La idea era precisamente reunir a un grupo experimentado, con más de 20 años en las tablas, para darle vida a este desafío. Ellos se han movido en las áreas de la dirección, actuación, producción y dramaturgia. También aparecieron en la pantalla grande.

Parece un juego, pero Porfirio dice que es un experimento con toda la rigurosidad que exige el trabajo de las etapas de la obra. “Deben pensar que el resultado será mostrado a un público y este debe ser realmente bueno”, agregó Azogue.

Jorge Arturo Lora está entusiasmado. No volvía a las luces de la Casa de la Cultura hace 5 años. La última vez fue en la obra ‘Tenemos que hablar’, de Óscar Barbery. “Es como volver a mi segunda casa”, manifestó.

Lora alistó una maleta con todo lo necesario, desde los vestuarios posibles a utilizar en la obra hasta sus accesorios personales. Dentro de ella había sacos, corbatas, básicas, camisas y zapatos de vestir.

Porfirio también estuvo listo para el combate. Al sexteto no le faltó el cepillo de dientes, la toalla de baño y, por supuesto, la ropa limpia y cómoda. Sus mentes navegaron toda la noche y ahora llegarán a buen puerto.

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