9 de junio de 2023, 4:00 AM
9 de junio de 2023, 4:00 AM


A todos los bolivianos nos avergüenza la noticia difundida la semana pasada desde España, sobre la incautación de casi media tonelada de cocaína, cargada en un contenedor aéreo de la Línea Aérea estatal, Boliviana de Aviación (BOA), pero es aún más vergonzoso ver a todas las autoridades deslindarse de las responsabilidades que les impone la ley
Sin embargo, el problema de fondo, más allá de quien es el responsable del tráfico ilegal de la droga, es la falla estructural que tiene la administración y control de los aeropuertos en el tráfico aéreo de mercancías que ingresan y salen del país por el más importante puerto aéreo boliviano, Viru Viru, donde operan 12 líneas áreas extranjeras, tres líneas nacionales, 15 vuelos internacionales diarios, más de medio centenar de vuelos nacionales, con más de 650 mil pasajeros internacionales el año 2021, según datos de la DGAC.

Cabe destacar que la primera entidad encargada del control aeroportuario es la estatal NAABOL, de reciente creación en reemplazo de la extinta ASAANA y la nacionalizada SABSA en los tres aeropuertos internacionales del país, a la usanza de disfrazar la misma chola con otra pollera cuando se trata de empresas públicas ahogadas en pérdidas y con reclamos laborales de sus trabajadores, v. gr. lo sucedido con BTV que remplazó a TVB, BOA que reemplazo a LAB y varias otras. Esto nos rememora que el problema no es la razón social de la empresa estatal, sino, las viejas y mañosas prácticas de la administración pública, de absolutamente todos los gobiernos sucedidos en la novel democracia boliviana.

La norma de creación de la empresa de Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos NAABOL, tiene entre sus funciones la planificación de la infraestructura aeronáutica del país, dirigir y administrar todos los aeropuertos del Estado y organizar el espacio aéreo y el control de su tránsito, por tanto es de su entera responsabilidad el control de ingreso y salida de personas y mercancías hacia y desde el perímetro de la terminal aérea, a través de los ingresos bajo custodia de su personal con el apoyo de la fuerza pública detentada por Policía Nacional. 

La otra entidad a cargo del control del tráfico de personas y mercancías es la Aduana Nacional, que opera en los aeropuertos internacionales a través de la vigilancia del ingreso de pasajeros a territorio nacional en vuelos internacionales, quienes llegan con equipaje acompañado y mercancías que se deben sujetar al control aduanero para el pago de impuestos, o su correspondiente exención cuando se trata de montos menores en franquicia arancelaria. 

De igual manera, la Aduana Nacional opera en el control del tráfico de mercancías que llegan o salen del país, las mismas que se recepcionan y despachan desde los recintos aduaneros de los concesionarios DAB y ALBO, luego de la verificación documental y/o física de la Aduana y la posterior inspección de la Policía Nacional a través de la FELCN, para luego de embalada, esa carga sea entregada a la línea aérea con la que se contrató su transporte. Finalmente, verificada la salida de la mercancía en el Manifiesto de Carga de la línea aérea y la Guía Aérea (AWB) la Aduana emite el Certificado de Salida de la mercancía, con lo cual se cierra una exportación aérea. 

El transportador aéreo, sea una línea de pasajeros con autorización de transporte de carga o sea un empresa aérea de carga tiene una doble responsabilidad en el tráfico aéreo de las personas y mercancías. La primera es la de verificar lo embarcado con lo manifestado a las autoridades aeroportuarias, esto es, constatar en cantidad, peso, embalaje y tipo de mercancías, cada Guía Aérea que se incluye en su Manifiesto de Carga Aérea de la aeronave. La segunda responsabilidad es la seguridad del vuelo, los pasajeros y la tripulación, pues no se pueden cargar mercancías peligrosas, toxicas, inflamables, ni mercancías prohibidas como estupefacientes, psicotrópicos, etc. La línea aérea sólo puede recibir y cargar a la aeronave, el equipaje verificado de los pasajeros y la carga debidamente embalada autorizada y precintada por la Aduana e inspeccionada por la FELCN.

Si un vuelo lleva equipos en lastre (como contenedores vacíos que pueden retornar con carga) estos también deben ser verificados por la Aduana Nacional y la FELCN, previa notificación de la Línea Aérea sobre el carguío de estos equipos. El no hacerlo constituye una omisión al manifiesto de carga, responsabilidad de la empresa de transporte aéreo.

En definitiva, el control del tráfico aéreo así como la custodia de la carga y contenedores ya aforados y precintados es una corresponsabilidad de todas las entidades que intervienen en él, conforme lo establece la norma, y cualquier falla o debilidad en este sistema de control será utilizado por criminales y delincuentes para traficar drogas, armas, municiones y otros.