20 de febrero de 2022, 4:00 AM
20 de febrero de 2022, 4:00 AM


"Estoy pensando en la Santa Cruz de los próximos 50 años”, dijo enfático el alcalde Johnny Fernández al referirse a la aplicación de un plan integral de desarrollo de tráfico y transporte para regular la circulación de todo tipo de vehículos. Desde los pequeños mototaxis hasta los que prestan servicios a las provincias y a otros departamentos.

También se refirió a la ejecución de varias obras, entre viaductos, corredores, nuevas terminales, tren urbano, además de implementar cámaras de seguridad en los micros (¿seguirán circulando cacharros?), pago del pasaje con tarjetas electrónicas y otros beneficios más.

Delante suyo y como para dar más fuerza al anuncio, fueron colocadas varias y voluminosas carpetas. Probablemente contenían planes y estudios a los que se agregarán otros más y que podrían constituir el proyecto de ley que, según Fernández, será presentado el 10 de marzo y luego derivado al Concejo Municipal para su análisis.

Como lo piensa o sueña Fernández, no tendría que transcurrir medio siglo ni mucho menos para resolver, en buena medida, uno de los mayores problemas que aquejan a la ciudad y a su gente: el del transporte público sin una norma o regulación que se aplique o se respete mínimamente.

Podría ser suficiente si el alcalde cumple con aquella decisión que hace poco hizo pública de retirar de circulación cuando menos al 50% de las líneas de micros que tienen colapsada la circulación vehicular en todas direcciones. ¿Se atreverá a hacerlo o lo intentará al menos mientras cuajan planes y proyectos de reordenamiento al más largo plazo? Es algo que está por verse.

En tanto, analistas y expertos en la materia se mostraron escépticos tras escuchar las propuestas del alcalde Fernández y que fueron consideradas poco concretas y convincentes.
El Ing. Rolando Schrupp parte de la premisa de que los procesos de modernización de un servicio como el del transporte público en la urbe cruceña, son más de cambio de paradigmas que de modificaciones de infraestructura. “El nuevo paradigma urbano debe ser el ciudadano como centro, una ciudad para los ciudadanos, superando el actual paradigma de la ciudad feudal donde los gremios son sus dueños…la ciudad debe ser liberada del secuestro de esos gremios y los administradores de la ciudad deben redefinir su lealtad con la ciudadanía”, sostiene Schrupp.

El analista hace notar la obsolescencia del sistema de transporte público cruceño desde hace más de tres lustros y que debía haber migrado a un sistema integrado como lo planteó en su momento el urbanista Fernando Prado Salmón. O la necesidad de modernizar el sistema como en 2017 recomendó un estudio del JICA.

Según Schrupp, los cruceños están ‘secuestrados’ por un sistema “perverso y obsoleto” que lucra con el sufrimiento de los usuarios, explota a los choferes y preserva, en medio del caos irresuelto, el muy lucrativo “modelo de negocio” para un influyente gremio.

El alcalde Fernández tendrá que lidiar, además, con un serio problema emergente de una decisión tajante y precipitada como la que impulsó el “no va más” del sistema BRT. Un anuncio, como el de Jhonny, que no dejará de brazos cruzados a los adjudicatarios de ese servicio y que anticipan una demanda por daños y perjuicios superior a los 5 millones de dólares. Justo en tiempos de vacas muy flacas para las finanzas municipales.

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