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¿Los goleadores murieron al amanecer? Acá nadie mató a alguien ni va ser ajusticiado por ello, como en la obra del dramaturgo argentino Agustín Cuzzani, que habla de la ejecución de un centro forward condenado a muerte por asesinato. Tampoco se fusilará a nadie por no convertir goles.

Simplemente, preguntamos ¿qué pasó con todos aquellos delanteros con fama de goleador que llegaron al país para incorporarse a diferentes equipos como refuerzo para el campeonato de la División Profesional y aún no aparecen?.

Porque, como decía Alfredo Di Stefano, genio y figura del mejor Real Madrid de todos los tiempos, “un domingo sin gol es como una tarde sin sol”.

Algunos llegaron de muy lejos, otros de un poco más cerca, también hay quienes arribaron precedidos de cierta fama, otros sin ningún antecedente, pero todos forman parte de esa legión extranjera que engrosó filas en los distintos equipos en una temporada que destaca por la cantidad de refuerzos y la diversidad de nacionalidades.

Es curioso. Si en este momento revisamos la lista de goleadores de la Copa Tigo, vemos que el máximo artillero no es ni siquiera delantero, es Carlos “Tonino” Melgar, un mediocampista cruceño que juega en Royal Pari, con cinco goles.

Después recién aparece uno de los recién llegados, que arribó al país sin hacer ruido, para vestir la camiseta de Nacional Potosí, el uruguayo Sebastián Gularte, que vino tras jugar en Binacional de Perú.

Gularte, de 30 años, era un desconocido, pero empezó a cumplir con su misión en el campeonato local y también en la Copa Sudamericana, aunque no pudo evitar la eliminación de Nacional. Anotó cuatro goles en seis fechas, más otro por el torneo de la Conmebol, una cifra baja, que sin embargo le permite destacarse sobre otros de mayor renombre.

Aparece también Elías Alderete, el argentino de 25 años, que trajo Aurora procedente de Chacarita Juniors, que también llegó en silencio y empezó a hacerse notar en el ataque del Equipo del Pueblo por su efectividad. Tiene cuatro tantos en seis fechas.

Otro rioplatense, Martín Prost se hizo notar en su regreso al país. El ex Sport Boys forma parte de Independiente de Sucre, y fue el verdugo de Wilstermann la otra noche, al anotarle tres goles que generaron una crisis y acabó con la renuncia de su entrenador.

Otro que se presentó sin pompa y sorprendió de entrada por sus lindos goles fue el colombiano Oswaldo Blanco, de Atlético Palmaflor. El hombre de Cartagena, de 30 años, procedente de Alianza de El Salvador, tiene tres anotaciones.

Todos ellos estaban al final de la lista de los delanteros incorporados como refuerzos, pero relegados por los promocionados Armando Sadiku, Dayro Moreno, Leonardo Ramos, Juan Anangonó, Rubilio Castillo, Kevin Mina, John Jairo Mosquera y William Ferreira, que hasta le fecha brillan por su ausencia.

Sadiku, promocionado como el delantero del millón de euros por el valor aproximado de su ficha, fue contratado por Bolívar para hacer historia en la Copa Libertadores, y de momento es una gran decepción. El albanés, de 29 años, procedente del fútbol turco, es suplente y aún no convirtió goles en partidos oficiales.

El argentino Leo Ramos, otro refuerzo de la academia paceña, tiene un mejor registro que su compañero y que muchos otros. Al rioplatense, de 31 años, que arribó del León de México, se lo puede ubicar en el grupo de los que aprobó el examen de ingreso, especialmente por lo que hizo en la Copa Libertadores, en la que anotó tres goles en cuatro partidos, más uno en la División Profesional.

The Strongest engrosó sus filas con el español Facundo Pastor, que había destacado en Real Potosí el año pasado. El atacante que fuera elegido promesa del fútbol de su país hace una década, jugó poco hasta el momento y fue relegado al banco de suplentes.

El colombiano Dayro Moreno fue contratado por Oriente Petrolero por la fama de goleador que consiguió en diferentes países, y su pasado en el seleccionado cafetero. El ex Talleres de Córdoba y Once Caldas entre muchos otros equipos, de 35 años, desilusionó en los cinco partidos que disputó. Apenas anotó un gol, falló varios y perdió la titularidad.

Llama la atención lo de Rubilio Castillo, el goleador hondureño, de 29 años, exMotagua, incorporado por Royal Pari como la futura sensación del campeonato. Arrancó con todo, sorprendiendo por su potencia en la Copa Libertadores y capacidad de gol, pero luego se fue apagando y perdió la titularidad. Anotó un gol en la Copa y 2 en el torneo local.

A Castillo lo sustituye Jefferson Tavares, el brasileño exPalmaflor y exDestroyers, quien llegó también en enero como una alternativa y desde el banco se hizo un lugar. Tiene 4 tantos en su haber.

Blooming fue a buscar al ecuatoriano Juan Anangonó, el exatacante de Liga de Quito y de la selección de su país, de 32 años, que estaba en River Plate de Paraguay, con esperanza de gol. Pero el fortachón atacante no es titular indiscutido y no hizo goles en cinco fechas, aunque en un principio fu relegado al banco de suplentes.

El caso de Kevin Mina es especial. El corpulento atacante que incorporó Guabirá, mostró cualidades interesantes como jugador, como un socio generador de situaciones de gol para sus compañeros, pero aún se espera más de él en su rol de definidor. El exOlmedo, de 27 años y 1,93 de estatura, anotó 2 goles en el torneo local y uno en la Copa Sudamericana.

Tampoco apareció el veterano uruguayo William Ferreira, de 38 años, que se cansó de hacer goles en Bolívar, repatriado por Real Tomayapo con la esperanza de que los guíe al éxito con su oficio en el puesto. Hasta la fecha no se había reencontrado con las redes.

De los que quedan de la temporada pasada, empezaron a aparecer los colombianos Jair Reinoso y Humberto Osorio, de The Strongest y Wilstermann; y también Carmelo Algarañaz en Always Ready y César Menacho en Bolívar.

Aún no hay noticias de dos inquilinos del gol como Carlos Saucedo y Roberto Blackburn.

La afición los espera a todos, a los de antes y a los recién llegados. Sobre todo a los que vinieron con cartel y fama de goleadores. Que dejen de ser promesas y se conviertan en realidad. Que les hagan honor a los relatores de antes, que provocaban emoción y ansiedad con su famoso “peligro de gol”.

Mientras tanto, menos mal que aparecieron esos héroes inesperados que empiezan a escribir su historia en el fútbol nacional.

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