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Desde hace varios meses se baraja la necesidad de una tercera dosis. En su momento, una de las más mencionadas fue la Pfizer. Desde la farmacéutica Pfizer-BioNTech aseguraron que sí sería necesaria, por eso avanzaron en los ensayos.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace poco pidió a los países que están proponiendo una tercera dosis de la vacuna que recapaciten porque no hay evidencia científica de peso que indique que es necesaria, y dijo que la consecuencia es que están acaparando innecesariamente cientos de millones de dosis.

“Hay 4.500 millones de dosis que se han inoculado, pero las vacunas no están yendo a los lugares correctos en el momento correcto”, insistió Bruce Aylward, uno de los responsables del programa Covax para un acceso equitativo a las vacunas.

La revista científica Nature apoya la petición de la OMS: “Si las vacunas no fueran escasas, los refuerzos serían menos controvertidos. Pero centrarse en los refuerzos cuando más de la mitad del mundo carece de dosis de vacuna es miope y solo mantendrá la pandemia ardiendo por más tiempo. Para los países ricos, esta estrategia significa que estarán indefinidamente persiguiendo sus colas en términos de nuevas variantes”, decía uno de los editoriales de la prestigiosa publicación.

La inquietud sobre la necesidad de la tercera vacuna se fue acentuando en varios países ante la amenaza de las nuevas variantes, como la Delta, Delta Plus, y ahora Mu. Israel y Francia aceptaron administrarla a personas que sufren de inmunodepresión severa y la UE ya tenía compradas 1.800 millones de dosis adicionales.

Según datos de la OMS, hasta fines de agosto se administraron más de 4.000 millones de dosis de vacunas en todo el mundo. Más del 80% fue a los países de ingresos altos y medianos altos, a pesar de que representan menos de la mitad de la población mundial”.

La mayoría de las vacunas contra el Covid-19, actualmente en uso, de acuerdo a Nature, siguen siendo muy efectivas meses después de ser aplicadas, sobre todo contra enfermedades graves y muerte.

“En un período de escasez de vacunas, la elección de distribuir refuerzos debe basarse en pruebas de los beneficios y se debe considerar el costo de retrasar la entrega de vacunas a personas vulnerables y trabajadores de la salud en otros países”, insistió.

SISTEMA INMUNE

El infectólogo e investigador boliviano del Hospital Santa Casa (Brasil), Carlos Paz, dijo claramente que tiene que existir una tercera dosis. “Sabemos que los anticuerpos van disminuyendo conforme pasa el tiempo, sin contar la senescencia, es decir la falta de respuesta inmunológica por el envejecimiento de las personas. Esto quiere decir que los adultos mayores tienen menor respuesta inmunológica”, indicó.

Paz sugirió colocar la tercera dosis, especialmente a los ancianos, seis meses después de que se administró la segunda vacuna contra el coronavirus.


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