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18 de diciembre de 2022, 7:00 AM
18 de diciembre de 2022, 7:00 AM

Pedro Sáenz Muñoz

Los cambios acelerados que ha vivido la humanidad en la última década se deben fundamentalmente a la preponderancia que las TIC´s (Tecnologías de la Información y la Comunicación) han tomado en todos los ámbitos de la vida: familia, trabajo, ocio, transporte, comercio y por supuesto educación, por mencionar algunos.

En varios de ellos, el impacto y los cambios han sido y vienen siendo radicales y permanentes, como por ejemplo en la tecnología celular, en la que vemos cómo cada día se desarrollan nuevos dispositivos, nuevas aplicaciones, nuevos servicios que nos maravillan y facilitan muchas tareas que antes eran impensables.

Lastimosamente esa rapidez y constante no se da en uno de los ámbitos, quizás el más importante para el ser humano como lo es la educación. Vemos con preocupación que las instituciones educativas, en su gran mayoría y en todos los niveles, no acompañan la rapidez de los cambios e incluso ni siquiera aprovechan las bondades que las TIC´s les ofrecen para mejorar servicio y resultados.

Vemos instituciones estancadas en el tiempo, aferradas a un modelo que ha servido a lo largo de los siglos, que funcionaba en contextos y realidades diferentes pero que en la realidad actual han perdido total vigencia y que no acompañan la rapidez de los cambios que caracterizan a los nuevos tiempos, a las nuevas generaciones, nuevas organizaciones, ni a las necesidades que demandan nuevas generaciones de profesionales.

Este estancamiento tiene muchas razones internas y externas a las propias instituciones educativas: legislación anacrónica, condiciones tecnológicas país limitadas, falta de planificación/visión, escasez de recursos financieros, conformismo de los actores sociales que requieren el servicio, etc. Cualquiera sea la razón, es importante enfatizar la importancia de la integración de las TIC en el ámbito educativo en la región y el país para no permitir que la brecha educacional se amplíe de manera irreversible.

Ante todo, es importante puntualizar que las TIC´s per se son herramientas, recursos tecnológicos y que por sí mismas no son garantía de mejora ni en los procesos ni en los resultados académicos de una institución. Es decir que una institución que cuente con lo último en tecnología no es garantía de que los procesos formativos sean óptimos o mejores que los de una institución que no los tenga o que dicha institución haya salido del modelo tradicional del que habláramos líneas atrás. ¿Por qué? Porque para romper con la enseñanza tradicional, la tecnología debe ir acompañada de un modelo pedagógico de corte disruptivo.

Uno de los conceptos que toma mayor fuerza cada día en los enfoques pedagógicos de vanguardia, como el que está implementando la UNIFRANZ con sus Tipologías de Experiencias de Aprendizaje – TEA´s y sus Carreras Innovadoras, es el de la Teoría de La Elección de William Glasser quien señala que “El alumno debe ser capaz de encontrar la utilidad de lo aprendido, o de lo contrario lo terminará olvidando. Así, las tareas deben despertar el interés, y dirigirse a que el sujeto vaya poco a poco adquiriendo una mayor autonomía y capacidad de elección”.

Es decir, en la perspectiva de Glasser, el método memorístico tradicional no tiene una utilidad válida y de ser un recipiente pasivo de conocimientos, el estudiante debe pasar a ser el centro del proceso y creador de su propio conocimiento. Es allí donde las TIC´s entran a acompañar a un modelo pedagógico estructurado, coherente y que responda a una nueva dinámica y visión de procesos formativos totalmente disruptivos en los que el ecosistema de tecnología y modelo pedagógico se integren para generar un simbiosis perfecta, que exponga a los estudiantes, permanentemente, en situaciones simuladas y controladas a lo que encontrará en la vida real.

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