6 de marzo de 2023, 4:00 AM
6 de marzo de 2023, 4:00 AM


El jefe del MAS es un corrupto, según lo dicen quienes siguen al subjefe del MAS, que es señalado como corrupto por los seguidores del primero.

El uno ha hecho negociados con todo, pero ahora se habla del litio, que manejó su canciller Huanacuni, para entregarlo a los chinos por debajo de la mesa, según dicen los del número dos.

El segundo es un corrupto de vértigo, porque hace negociados con YPFB cuando la empresa está herida de muerte por los negocios sucios anteriores, todos del MAS, de cuando él era ministro.

Han invertido los dos, mil millones de dólares en el proyecto de explotación de litio por evaporación, que ahora el propio MAS admite que es un fracaso.

Se han robado $us 55.000 millones que llegaron al país cuando ellos, sin saber leer ni escribir, literal, gobernaban el país. Han destruido las instituciones y han llevado al país al borde de ser declarado “Estado fallido”.

Los ahorros de los nuevos ricos del MAS figuran en bancos extranjeros, con cuentas cifradas, como las del vicepresidente del N 1 º, ahora dedicado a administrar sus fortunas en el exterior.

El número uno denuncia la existencia de los “guerreros digitales” sin recordar que él mismo reclutó ese batallón de falsarios dedicados a desprestigiar a los que no estaban de acuerdo con el festín de la corrupción.

Mandó matar a Marco Antonio Aramayo porque denunció la corrupción del Fondo Indígena. Mandó matar a los esposos Andrade porque iban a informar de la dictadura narco de Chapare.

Y el Nº 2 aprobó, en 2006, que se construya un museo en homenaje al lugar donde nació el Nº1, que costó $us 7 millones, y ahora parece un chiquero.

Ahora es presidente cuando en Santa Cruz hay 8 hospitales que no funcionan porque no tienen personal, mientras el dengue mata a decenas de niños.

El país está cansado de estos ladrones disfrazados de políticos. Los bolivianos los han despedido en un referéndum de 2016 y en una elección de 2019.

También los han despedido en 2020, pero el fraude ocultó las cifras verdaderas.

Para estos sátrapas ha llegado el momento de partir. Tendrán que elegir el mejor pretexto, pero deben irse.

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