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Torno Largo: Una historia de amor y azúcar baya, del abogado y escritor cruceño Ronald Tineo, nació en tiempos de cuarentena rígida, “cuando era un suicidio sacar las narices fuera de casa sin tener la mascarilla puesta, por respeto al Covid-19”, y solo con 500 ejemplares para que la descendencia del cochabambino José Triboliano Tineo Vergara ( JT), esparcida por Bolivia, conozca sus orígenes.

Si bien es la historia de cómo el personaje principal, abuelo del autor, llega a Trinidad, donde se casa con la hija de un azucarero cruceño y se asocia y hereda el negocio, el autor considera que puede representar a varios clanes del Oriente, pues en esos tiempos, allá por 1903, las relaciones se formaban y las familias crecían en torno a una actividad económica, práctica que persiste hasta la actualidad, en menor proporción.

La historia

Torno Largo, que hereda el nombre de la primera molienda de los Tineo Melgar, a 80 kilómetros de Trinidad, a orillas del Mamoré, abarca el periodo de 1903, la llegada de JT a la capital beniana, hasta 1953, cuando murió y dejó 12 descendientes, en diferentes matrimonios, que luego se expandieron por todo el país y llegaron hasta el viejo mundo.

Con un lenguaje sencillo y ritmo ágil, el autor comparte a la vez la historia de Trinidad, desde que “era un pueblo de casas chatas de una sola planta y 6.000 habitantes”. En aquella época, auge de la extracción de la goma y los siringueros, Santa Cruz de la Sierra era en cambio una “plaza comercial importante, con una burguesía activa”. Entre esos mundos y relatos se desarrolla la trama, reflejando fielmente el lenguaje, la cultura y las costumbres del Oriente.

Tineo cuenta que escribió su obra “de un tirón” en base a datos de su infancia, recuerdos e investigación. También menciona en su presentación que no es una historia “recargada del realismo mágico que rodea la vida de los Buendía de Macondo (del libro Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez), pero es la historia de JT y Rosalía, ambientada en el tiempo, lugares y circunstancias en que ocurriera”. Además, resalta que no todo es inventado.

A sus 78 años, el cruceño considera que se encuentra en la edad en la que “se pasa revista y se vive de los recuerdos”, por ello se propuso plasmar de una vez por todas la historia que siempre quiso contar, sin saber cómo ni cuándo empezarla. La dedica a Yolanda ‘Negra’ Tineo Ortega, única sobreviviente de JT.

“Me siento orgulloso de lo que me tocó vivir, de mi familia, amigos y del pueblo donde nací. Quiero que todos conozcan esta historia y sientan lo mismo”, expresa el abogado, que autofinanció su segundo libro, pero su primera novela corta costumbrista.

Cree que hoy es imposible reunir a su numerosa parentela para una presentación especial, peor por la situación pandémica, pero esta obra es una especie de conexión con ellos.

Por ahora está buscando a sus familiares por Facebook para repartirles su obra, pero si le sobran ejemplares los llevará a la Biblioteca Municipal y también le gustaría que llegue hasta Trinidad.

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