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El viejo capo Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, máximo jefe del ‘clan del Golfo’ capturado el sábado en el Urabá antioqueño, completaba 8 meses mandando mensajes a Estados Unidos para explorar una posible entrega y posterior arreglo con la DEA o con el FBI.

Por su peligrosidad y violencia, le notificaron a sus emisarios que no había posibilidad de ofrecerle gabelas. Por eso, ante su inminente extradición, hay alerta por un posible plan de sus hombres para liberarlo.

Si bien su ejército criminal está volcado en el narcotráfico, la minería ilegal y las extorsiones, hay un antecedente que preocupa.

Tanto la Policía como la Fiscalía tienen información de que Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias Chiquito Malo, el gran socio criminal de Otoniel y su posible sucesor, ha tejido varios planes para atentar contra oficiales que lo han perseguido y contra edificios oficiales.

Por eso Otoniel no fue enviado a los calabozos de la Dijín, vecinos a la estación de Los Mártires, centro de Bogotá, adonde llegan los extraditables.

El capo permanece en la sede central de la Dijín, en Modelia, custodiado por tres anillos de seguridad. /El Tiempo

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