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Le dijeron que le aplicarían la AstraZeneca y se le pararon los pelos. Recordó las noticias de algunos decesos en Europa, entre los inmunizados con esa vacuna, pero como no había otra opción en ese momento, tuvo que resignarse al pinchazo.

A G.M. no le pasó nada, apenas le dio un poco de fiebre, en julio le tocará la segunda dosis y ya perdió el miedo. Ella es uno de los muchos casos que casi se niega a inmunizarse contra la Covid-19 por el mal uso de la información.

Hubo -y hay aún-tantos rumores sobre las vacunas, especialmente acerca de la AstraZeneca, que se reforzaron algunas corrientes antivacunas.

El infectólogo Carlos Paz compartió los hallazgos de una investigación, con el afán de imponer la ciencia al temor y el desconocimiento.

Citó la publicación de The New England Journal of Medicine, esta concluyó que los trombos son resultado de un cuadro autoinmune, es decir que la vacuna sensibiliza algunas células, y el organismo empieza a formar trombos: el cuerpo comienza a atacarse a sí mismo.

Si la persona vacunada con AstraZeneca no tiene la predisposición genética a padecer esta reacción autoinmune, no tendrá problemas de trombos. Pero si la tiene, aunque tome Aspirina o Enoxaparina, sufrirá el problema de los trombos. Entonces, el tratamiento recomendado es la inmunoglobulina, ya que disminuye el ataque”, explica Paz.

El infectólogo aclaró, además, que los trombos nada tienen que ver con mala circulación o antecedentes de trombosis, y que sucede algo similar al síndrome hiperinflamatorio multisistémico en los niños. “Aún no se conoce por qué se da esta situación, hay varias teorías, lo que queda claro es que el cuerpo empieza a inflamarse a sí mismo”, agregó.

GRUPO ETARIO

Lo que sí corroboró la investigación de New England es que las complicaciones se dieron especialmente tras la primera dosis, en mujeres menores de 65 años.

Las conclusiones se basan en los hallazgos en cinco pacientes que presentaron trombosis venosa y trombocitopenia, entre siete y diez días después de recibir la primera dosis de la vacuna del vector adenoviral ChAdOx1 nCoV-19, más conocida como Oxford AstraZeneca.

De estos cinco, cuatro eran mujeres de 37, 39, 42 y 54 años, además de un varón de 32. Dos de las mujeres presentaban alergia al polen, una hipertensión, y el hombre padecía de asma.

La paciente de 37 años tuvo dolores de cabeza una semana después de la vacunación y después fiebre, además de trombosis y hemorragia cerebelosa masiva, hasta que finalmente falleció. La paciente de 42 años también falleció.

LA EXPLICACIÓN

Una proteína denominada factor plaquetario 4 o FP4 podría originar los trombos desarrollados por 16 personas en Alemania, Austria y Noruega, después de ser vacunadas con AstraZeneca.

El estudio, financiado por la Fundación Alemana de Investigación, concluyó que la vacunación con AstraZeneca puede dar lugar al desarrollo poco frecuente de trombosis inmunitaria, mediada por anticuerpos activadores de plaquetas contra FP4.


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