Opinión

Un negocio rentable, pero de doble filo

18 de marzo de 2020, 3:00 AM
18 de marzo de 2020, 3:00 AM

Leyendo algunos ensayos de la autoría de Eduardo Galeano, encontré la siguiente frase: “El que trabaja (honradamente, se entiende), no tiene tiempo de hacer dinero”. Y otra correlativa que dice que “el éxito justifica los medios”. Ambas son tan explícitas y elocuentes que no amerita mayores fundamentaciones.

Lo anterior viene a cuento del proceso penal abierto contra la señora NN, llamada la “reina del Norte”, que ha develado que la encausada se dedicaba al trabajo honrado de vender pollo frito en la carretera al Norte, pero como esta actividad redituaba muy poco, optó por cambiar de rubro, sustituyendo la pollería por el tráfico de sustancias controladas al por mayor que la hizo salir de pobre.

De la noche a la mañana (en siete años para ser precisos) acumuló una fortuna mal habida y mal contada de 150 MM de dólares distribuida en bienes inmuebles, muebles y semovientes De ahí deriva el rumboso título de reina del Norte.

Pero quien mal anda mal acaba dice el refrán, y nos venimos a enterar que ha sido destronada, que todos sus bienes han sido incautados provisionalmente, y que en el caso de sobrevenirle una sentencia condenatoria, los mismos quedarán, a no dudarlo, de propiedad del Estado por disposición de la ley, por supuesto que un poco disminuidos, por cuanto en el camino accidentado del proceso, es muy probable que algunos resulten extraviados y que nunca sepamos donde fueron a parar. Aunque es vox populi que siempre quedan atrapados entre los pliegues de la billetera de los encargados de su custodia, según antecedentes conocidos.

No hay duda que la estrella de la NN, tuvo un brillo fugaz, a diferencia de otros colegas de oficio que lograron con éxito blanquear el dinero sucio y hoy pasan por grandes empresarios dueños de vidas y haciendas en el campo y de elegantes rascacielos en la ciudad capital que hasta debemos agradecerles el haberle cambiado la cara a la otrora ‘amable ciudad vieja’, aunque hay que reconocer que algunas taperas del llamado casco viejo se están cayendo por sí solas.

Estos nuevos ricos, que el tiempo ha consolidado, no se hicieron a la sombra del ‘tirano innombrable’, sino bajo el alero de las dictaduras militares y los subsiguientes gobiernos democráticos y su presencia confirma la frase de Galeano citada supra.

Pero nosotros seguimos pensando que es mejor vender pollo frito, que vivir con el Jesús en la boca, sin saber en qué momento vendrán a buscarnos los agentes del nuevo ministro de Gobierno que ha prometido que se ‘’comerá’ a todos los narcotraficantes. Ojalá vivamos para contarlo.

Pero será posible-preguntamos-, que no exista un sistema económico que asegure el bienestar de cada ciudadano, de hacer que tenga lo suficiente para vivir dignamente sin que se vea obligado a delinquir.

Como quiera que ni el capitalismo ni el socialismo ni otros ‘ismos ‘han resuelto el problema social y económico de todos; y como está visto que los candidatos presidenciables nos tienen comiendo promesas, alguien tendrá que inventar con carácter de urgencia el modelo de desarrollo que todos necesitamos. Que el vivir bien no sea privilegio de unos pocos.



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