Opinión

Un nuevo contrato social

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25 de diciembre de 2019, 3:00 AM
25 de diciembre de 2019, 3:00 AM

Daniel Bogado Égüez - Vice. Soc. Estudios geográficos de Beni

El filósofo Francés Rousseau, afirma que el ser humano nace bueno, pero la sociedad lo corrompe. Por el contrario el filósofo Inglés Hobbes, indica que el hombre es lobo para el hombre, es decir que nace con potencial para hacer el mal a los demás. “La historia de la humanidad es la historia de las guerras” argumenta.

Sin embargo, los dos filósofos coinciden que se debe establecer un contrato social. Rousseau sostiene que se tiene que recuperar la naturaleza del ser humano a través de leyes y normas que permitan vivir en libertad y democracia pero respetando los derechos de los demás. Hobbes en lu libro Leviatán defiende el absolutismo monárquico y propuso un contrato social, un acuerdo o compromiso que se establece entre los miembros de un grupo en base a sus deberes y derechos. Es decir, que al aceptar el contrato, se debe respetar una autoridad, y éste debe poner orden, a través de normas y valores que garantice la seguridad de los ciudadanos.

En base a estas doctrinas filosóficas los Estados Modernos, han establecido, los regímenes democráticos y a través de la división de poderes han elaborado leyes y normas que las sintetizan en las Cartas Magnas o Constitución Política del Estado (CPE), Ley Madre que dirige la buena convivencia entre el Estado y la Sociedad.

Si leemos la Historia de Bolivia, nos damos cuenta que más años hemos vivido con gobiernos de facto o totalitarios y los derechos y garantías de los ciudadanos no siempre han sido protegidos. Recién a partir de 1982 gozamos de la democracia. Y esta democracia la defendemos con uñas y dientes, recientemente con pititas.

La convulsión social y política que vivimos hace dos meses, se caracterizó por los enfrentamientos físicos y verbales, haciendo resurgir con agresividad, al hombre lobo del hombre. Las acciones en contra de los derechos ciudadanos causó mucho daño, dividió familias, y aun quedan secuelas de estos enfrentamientos. Muchos sectores aún no aceptan la presencia y autoridad de nuestra presidente. Incluso, por el hecho de ser beniana se han atrevido a insultarla y denigrarla, por tanto insultan y denigran al pueblo beniano. Estamos presenciando un andino centrismo cargado de odio y racismo.

Así no podemos continuar si queremos construir una patria libre, soberana y unida. Necesitamos construir una patria nueva, sin odios, sin revanchismos. Necesitamos fortalecer y consolidar nuestra incipiente democracia. No podemos seguir avivando el odio regional, no podemos seguir insultándonos y menospreciándonos en nuestra propia patria, basta con la discriminación y xenofobia que nos tienen los países vecinos, Europa y Estados Unidos.

Por eso, es necesario que los bolivianos establezcamos, un nuevo contrato social, un nuevo Pacto Social, donde reconozcamos a una autoridad, y que esa autoridad nos brinde protección enmarcado en leyes y normas en fiel cumplimiento de la Constitución Política del Estado. Por ningún momento debe salirse de este marco constitucional. Debe ajustarse a los preceptos constitucionales. Los bolivianos no queremos que las autoridades no respeten nuestras leyes, que manejen la CPE según sus intereses sectarios o personales.

Necesitamos un contrato social que nos permita reconocernos como hermanos bolivianos sea que hayamos nacido en cualquiera de los 9 departamentos. Que nos permita reconciliarnos, curar las heridas, si no cicatrizan por lo menos no meter el dedo en la llaga. Necesitamos un nuevo contrato social que nos permita mirar el futuro con esperanza. Donde se implante la justicia social, la solidaridad, el trabajo, la salud, la educación, el acceso a los servicios básicos y que nos reencontremos a través de la integración vial. No más trancas, seamos puentes

Esperamos que este nuevo contrato nos permita reencontrarnos entre bolivianos y que con el mensajes del niño Dios que está naciendo, nazca en nuestros corazones el perdón, la fe y la solidaridad. Que nos permita fortalecer nuestra democracia, que es la única vía para vivir en libertad.



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