“La seguridad social es la protección que una sociedad proporciona a los individuos y los hogares para asegurar el acceso a la asistencia médica y garantizar la seguridad del ingreso, en particular en caso de vejez, desempleo, enfermedad, invalidez, accidentes del trabajo, maternidad o pérdida del sostén de familia” (Organización Internacional del Trabajo – OIT).
“En Bolivia, el 80% de las personas trabaja en la informalidad. El 87% de estas personas son mujeres y, de este porcentaje, 4 de cada 10 desempeñan sus actividades por cuenta propia” (OIT 10-03-2022). Bolivia es el país más informal del mundo (larepublica.co), gracias al desacertado modelo económico que aplica el gobierno del MAS.
La seguridad social es un derecho humano. La protección social ha demostrado su utilidad en los planos social y económico. Cabe destacar que este derecho humano está refrendado firmemente a escala internacional, en particular por empleadores y trabajadores de todo el mundo, señaló Emmanuelle St-Pierre Guilbault, especialista jurídica del Departamento de la OIT sobre Normas Internacionales del Trabajo (News.un.org).
Desgraciadamente en Bolivia, nada hace suponer que esta trágica situación mejorará. El populismo que nos gobierna, desde hace varios lustros, solo está interesado en empernarse en el poder a cualquier costo; incluso apelando al descarado fraude electoral, el desarrollo económico y social les importa un pito. Ya desperdicio la increíble bonanza del Superciclo capitalista de las materias primas, que hizo llover plata a raudales nunca vistos en nuestra historia, la que desperdició en la corrupción del Fondo Indígena, en pinches canchitas de pasto sintético y en empresas estatales deficitarias.