24 de febrero de 2022, 4:00 AM
24 de febrero de 2022, 4:00 AM


El gobernador de Potosí, Johnny Mamani, ha demostrado ser uno de los hombres más y mejor protegidos del Movimiento al Socialismo (MAS): pese al evidente acto de corrupción millonaria en que está involucrado con la compra irregular de 41 ambulancias por un valor superior a 20 millones de bolivianos, él sigue en funciones, no se ha tomado ninguna medida en su contra ni muchos menos se ha pensado en detenerlo.

En estos días en que se habla mucho de la justicia sometida al poder político, su caso es un claro ejemplo de cómo eso que se llama “justicia” es en realidad el brazo operativo institucional del Gobierno para castigar a opositores y proteger a oficialistas. Un ejemplo sencillo y reciente: el alcalde de Colcapirhua, Nelson Gallinate, de Comunidad Ciudadana, permaneció detenido durante 12 días por la presunta compra irregular de pruebas antígeno nasal por un total de Bs 580.000 con un supuesto sobreprecio, lo que representa el 2,7 por ciento del valor de la compra de las ambulancias de Mamani en Potosí.

En el caso del gobernador de Potosí, hay que recordar que ordenó la compra de 41 ambulancias a una empresa sin NIT, que había sido creada días antes de la licitación, que hizo una oferta más costosa que otras dos empresas automotrices con trayectoria y experiencia que cotizaron precios más bajos. La empresa que se adjudicó tiene un capital de operaciones de Bs 100.000, lo que no alcanza ni para pagar el 25 por ciento del valor de una sola de las ambulancias; y finalmente la Gobernación de Potosí firmó el acta de recepción de las 41 vagonetas el 31 de diciembre, pero en los hechos no había llegado ninguno de los vehículos, es decir, hicieron una compra fantasma.

Ni siquiera los varios pronunciamientos de organizaciones campesinas potosinas del propio Movimiento al Socialismo, que piden la suspensión del gobernador, tuvieron eco en el partido de Gobierno, que persiste en mantener en su posición, como si nada hubiera pasado, al ahora poderoso Johnny Mamani. El pronunciamiento más reciente fue del Consejo de Gobierno de la Nación Originaria de Quillacas, que ayer pidió a la Asamblea Legislativa Departamental de Potosí que suspensa de su cargo al gobernador Mamani por la compra de las ambulancias fantasmas.

De otra forma, dice la nación Quillaca, los asambleístas se convertirán en cómplices y encubridores del acto irregular, pero agregan además que este no es el único caso que compromete a Mamani, ya que existirían otros dos hechos de corrupción por Bs 14 millones cuando Mamani era presidente de la mancomunidad de Llica y Tahua, y también un caso relacionado con el turismo en la Isla Incahuasi del salar de Uyuni.

Los quillacas exigen al gobernador despojarse del poncho, lluch’u, chuspa y chalina porque su uso por una persona acusada de corrupción mella la dignidad, cultura, saberes y conocimientos ancestrales. En tanto, la Fiscalía de Potosí inició esta semana, es decir casi dos meses después de la compra irregular, supuestas investigaciones con allanamientos e inspecciones técnicas en oficinas de la Gobernación de Potosí.
¿Dónde reside la fortaleza del gobernador de Potosí a quien pese a todas las evidencias y presiones en su contra no se le mueve un pelo? La respuesta la dieron los dirigentes de los Ayllus del Norte de Potosí, también aliados del MAS, que acusaron a Evo Morales de proteger a Mamani, a quien eligió con un “dedazo” como candidato a gobernador, pese a que los movimientos originarios tenían otros candidatos.

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