5 de septiembre de 2022, 7:21 AM
5 de septiembre de 2022, 7:21 AM

El mes inició con la inauguración de una de las obras más esperadas de la última década. El Puente Metropolitano Ingeniero Mario Foianini, que une a la capital oriental con Porongo, precisamente con el Urubó donde miles de personas lo transitan a diario.

La ampliación del tramo tuvo una inversión de Bs 92 millones y tiene una larga y tortuosa historia, llena de papeles, replanteos, discusiones y trabas, idas y venidas, así como también marchas, vigilias, huelgas, reuniones y un largo etcétera lleno de burocracia.

 La imperiosa necesidad de contar con esta importante obra nació hace 10 años cuando el entonces gobernador Rubén Costas Aguilera dio en su gestión el puntapié inicial, sin embargo, no fue sencillo conseguirlo. Sortear problemas de todos los colores y sabores costó tiempo, sudor y lágrimas.

Pero hoy ya está, el pasado jueves fue inaugurado, y es de utilidad de los vecinos, visitantes y usuarios, que, a diario, transitan entre Santa Cruz de la Sierra y Porongo. Hoy el tiempo de tránsito y fluidez vehicular se estima que se reducirá un 60%, algo que los vivientes del Urubó agradecen profundamente. No solamente es una obra que facilita y viabiliza el f lujo de tránsito, sino que además abriga y ofrece seguridad ante imprevistos, vicisitudes, accidentes y urgencias que puedan surgir en cualquier momento.

Este puente Metropolitano tiene proyectado el cobro de un peaje que sirve de sustento y de control de peso. Toda obra debe no solo resguardar el buen uso sino el adecuado mantenimiento para sostenerse en el tiempo. De acuerdo a las autoridades de la Gobernación se instalarán cuatro casetas con el fin de mantener la f luidez del tráfico que actualmente estima una circulación diaria de Caminos (Sedcam).

 Nadie pone en duda que este puente es una muestra del aporte al desarrollo regional. Esta obra no solo significa comunicación, progreso y vínculo, sino además la posibilidad de seguir creciendo, facilitando con infraestructuras más sueños convertidos en oportunidades. El imparable desarrollo hace proyectar a los urbanistas más obras y nuevos puentes sobre el río Piraí. Las arterias del área metropolitana exigen nuevas infraestructuras que interconecten a la capital oriental con otras comunidades al otro lado del río.

Levantar puentes y no muros, traerán la prosperidad y desarrollarán más negocios, comunicarán a los ciudadanos y darán más posibilidades a quienes siguen apostando a un futuro de trabajo, creatividad y confianza por la región y el país.

La validez de la obra se mide por su uso y su funcionalidad. Hoy las obras parecieran no estar al ritmo del crecimiento que esta región exige, por diferentes circunstancias, puede ser por impericia administrativa, falta de visión, planificación o lentitud en la ejecución. Pero el ritmo de crecimiento de la ciudad amerita obras permanentes e importantes como esta.

Santa Cruz comunica y exhibe al son de un pueblo lleno de inquietudes y energías renovadoras. A pesar de los pesares Santa Cruz seguirá su marcha, a su estilo, con inconvenientes, pero sin envidias ni complejos, porque sabe que en sus genes está la pujanza, la alegría y la osadía de crecer sin límites.

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