.

26 de junio de 2024, 4:00 AM
26 de junio de 2024, 4:00 AM


Causó revuelo la advertencia del economista Jaime Dunn sobre la economía, cuando dijo que sospechaba que se estaba haciendo una emisión inorgánica de moneda. Eso significa que – en su criterio- se está imprimiendo billetes sin tener el respaldo suficiente para hacerlo. La respuesta del Gobierno fue inmediata para negar el hecho, pero también para identificar nuevos enemigos para la gestión de Luis Arce. Ya no solo es Evo Morales, son también los sectores que protestan pidiendo divisas y abastecimiento normal de combustible, ahora también son los economistas que hablan de la salud financiera del país.
Lo que queda en limpio de todo lo dicho es que el año pasado hubo un 18% más de lo normal en emisión monetaria. Ocurrió entre marzo y abril por la intervención del banco Fassil, que motivó una corrida de depósitos. Pero también hubo una emisión extraordinaria entre septiembre y octubre del año pasado sin un disparador específico. El subgerente de Análisis económico y desarrollo del Banco Central de Bolivia, Pablo Cachaga, admitió el hecho y aseguró que el último trimestre del año suele haber mayor necesidad de circulante por el movimiento económico de la época. No obstante, esto no fue acompañado de mayor producción.
Para el experto en Finanzas, Jaime Dunn, que haya mayor emisión monetaria lleva a un incremento de precios y menciona que la inflación acumulada actual es la más alta de los últimos años. Para el ministro de Planificación del Desarrollo este dato responde a que otros países están con ese problema y Bolivia importa inflación con los productos que interna desde otros mercados.
Como se puede ver, hay dos miradas sobre la realidad económica nacional y, en medio, hay ciudadanos preocupados porque van sintiendo que los billetes que tienen en su casa alcanzan para comprar menos cosas cada vez. Miembros del Gobierno van admitiendo ciertas realidades de a poco, pero siempre cuestionando a quienes las dan a conocer públicamente.
Por otro lado, la Cámara de Hidrocarburos alerta porque hay una caída critica de la producción de gas, después de que la renta petrolera le generó al país unos 48.000 millones de dólares en los últimos 20 años. Que ahora se culpe al Gobierno de Evo Morales por no asegurar la exploración y explotación de nuevos campos no cambia esa realidad, porque hubo un despilfarro de recursos y fue bajo el mando del Movimiento Al Socialismo cuando varios de los actuales gobernantes tenían importante responsabilidad en el manejo de los recursos.
La situación actual no es alentadora, es como estar en un oscuro túnel sin ver la salida. Nadie quiere conflictos sociales y menos bloqueos de caminos, porque ese camino (cuyo autor ha sido Evo Morales en la década de los 90) lo único que hará es dinamitar cualquier posibilidad de recuperación económica para el país en un tiempo de vacas flacas.
Pero tampoco se quiere un Gobierno empeñado en maquillar la realidad y soltar información a cuentagotas. Cuando falta transparencia se abre la ventana a la confusión. En cambio, un sinceramiento de la realidad permite una toma de conciencia colectiva y la posibilidad de aceptar las soluciones, aunque estas impliquen sacrificios. Asimismo, hace falta una mirada autocrítica a las políticas estatales. Está claro que el modelo económico (creado para tiempos de bonanza) necesita adecuarse a la coyuntura actual.
Por tanto, por muchos enemigos que se empeñe en crear el Gobierno, la realidad mejorará solo con medidas oportunas, con autocrítica y sumando esfuerzos públicos y privados. De lo contrario, la crisis se profundizará y se alargará con mucho costo social.

Tags