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El número 1 del tenis mundial Novak Djokovic inició su camino hacia el oro olímpico con un cómodo triunfo ante el boliviano Hugo Dellien (N.139), por un doble 6-2, ayer en la capital japonesa.

Prácticamente era una misión imposible para Dellien inquietar al ganador esta temporada en Australia, Roland Garros y Wimbledon, que busca en Tokio un título que le permitiría seguir aspirando al Golden Slam.

De ganar la medalla dorada en Tokio, al serbio solo le quedaría el US Open para emular la hazaña de la tenista alemana Steffi Graff, la única en la historia en conquistar en un mismo año los 4 torneos del Grand Slam y el oro olímpico.

“Estoy contento de haber superado este primer obstáculo. Creo que jugué sólido en la pista. Siempre se puede hacer mejor, pero para ser un primer partido estoy satisfecho”, declaró Djokovic, que en Rio-2016 fue eliminado en primera ronda por el argentino Juan Martín del Potro.


Djokovic, en una forma intratable, apenas necesitó una hora para eliminar a Dellien, de 28 años y que se enfrentaba por primera vez al serbio.

El desarrollo del partido fue muy parecido en los dos sets: Djokovic logró romper el servicio de su rival antes del ecuador de las dos mangas y cerró el set con un ‘break’ al rival.

Dellien, por su parte, no tuvo siquiera una pelota para tratar de quebrar el servicio del serbio, que fue muy eficaz en este apartado, con 7 saques directos.

El próximo rival de Djokovic será el alemán Jan-Lennard Struff (N.48), que eliminó al brasileño Thiago Monteiro.

Húngaro Szilagyi obtiene su tercer oro olímpico en esgrima

El sablista húngaro Aron Szilagyi (31 años) se convirtió ayer en Tokio en el primer esgrimista en ganar tres títulos olímpicos consecutivos, un logro que hasta ahora solo había sido conseguido por una mujer, la italiana Valentina Vezzali en florete.

En la final, la primera de la esgrima en Tokio-2020, Szilagyi derrotó 15-7 al italiano Luigi Samele (11º) para adjudicarse un tercer oro tras los de Londres-2012 y Rio-2016. El coreano Junghwan Kim logró por su parte la medalla de bronce, superando al georgiano Sandro Bazadze.

El éxito de Szilagyi constituye además una consagración más para la escuela húngara de la esgrima, cuya excelencia es constante, hasta el punto de ver cómo un doble campeón olímpico (1968 y 1972), Paul Schmitt, fue luego presidente de la República en 2010.

BRASIL Y PAÍSES BAJOS EMPATAN 3 A 3 Y ESTÁN CON UN PIE EN CUARTOS DE FINAL


Brasil y Países Bajos, dos candidatas a la medalla dorada en el fútbol femenino

Brasil igualó 3-3 ante el subcampeón mundial Países Bajos, ayer en Miyagi, quedando al borde de la clasificación a cuartos de final de torneo de fútbol femenino de Tokio-2020, mientras Chile volvió a caer, esta vez 2-1 ante Canadá en Sapporo, y sus posibilidades de avanzar parecen mínimas.


Tras la segunda fecha del balompié femenino, en esa instancia ya están esperando Gran Bretaña, que encadenó su segundo triunfo del grupo E con un 1-0 a Japón que lo deja con seis unidades.

Lo mismo hizo Suecia, vencedor 4-2 ante Australia por la llave G, en la que Estados Unidos reaccionaron tras debutar con traspié 3-0 ante las escandinavas.

Las estadounidenses golearon 6-1 a Nueva Zelanda, en Saitama, y quedaron en el segundo puesto de su zona, antes del duelo decisivo contra Australia.

El torneo femenino de fútbol tiene tres grupos con cuatro selecciones. Las dos primeras de cada llave pasan a cuartos, así como las dos mejores terceras.



Estados Unidos se recuperó de la derrota en el debút y se arrimó a los cuartos de final

CARAPAZ, EL ECUATORIANO QUE LE DIO LA PRIMERA MEDALLA DE ORO A SUDAMÉRICA

El pedalista ecuatoriano Richard Carapaz, que en su niñez rodaba en una bicicleta sin neumáticos, se convirtió ayer en el segundo ecuatoriano en la historia en conseguir el oro olímpico al imponerse en la prueba de ciclismo de ruta de los juegos de Tokio-2020.

La ‘Locomotora’, que logró el tercer lugar en el Tour de Francia de este año, se ubicó en la élite del ciclismo mundial al ganar el Giro de Italia en 2019.

De origen humilde, Carapaz, se convirtió luego de 25 años en el segundo ecuatoriano en ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos. El marchista Jefferson Pérez fue el primero en conseguir el máximo galardón en los 20km marcha de Atlanta-1996. ‘Jef’ también ganó plata en los de juegos de Pekín-2008.

“Es algo que ni yo mismo me lo puedo creer”, expresó Carapaz, de 28 años.

El pedalista, conocido como ‘La Locomotora’ por su fortaleza para escalar, terminó el circuito del Monte Fuji en 6:05:26 por delante del belga Wout van Aert y del ganador del Tour de Francia, el esloveno Tadej Pogacar. Fue un recorrido de 234 kilómetros con cinco puertos.

“Estoy aquí, disfrutando, es algo muy grande para mí. Simplemente gracias por el apoyo a quienes verdaderamente me dieron la mano”, señaló Carapaz, quien está casado con la ecuatoriana Tanya Rosero y tiene dos hijos, Santiago y Sofía.

Nacido en la andina provincia de Carchi (norte y fronteriza con Colombia), Carapaz en su infancia solía recorrer los polvorientos y empedrados caminos de su aldea Playa Alta, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar, en una pequeña BMX que fue recuperada de la chatarra por su padre sin asiento, ni frenos ni pedales.

Hasta su adolescencia el ciclista trabajó junto a sus padres en las tareas ganaderas, ordeñando vacas y llevando pasto al ganado.

Los triunfos de Carapaz en los Juegos Panamericanos Sub-23 en 2013 y en la Vuelta al Porvenir de Colombia en 2015 llamaron la atención del equipo español Movistar, quien lo llamó un año después para ser compañero del colombiano Nairo Quintana.

Su triunfo en el Giro de Italia es considerado la mayor gesta en la historia del ciclismo ecuatoriano, que hoy se consagra con el oro olímpico. La victoria de 2019 ocurrió cuatro años después de ser atropellado por un auto, tras lo que pensó que no volvería a andar y mucho menos a montar en una bicicleta.

Opinión 

Una mirada boliviana en tierra japonesa

Por: Toto Arévalo

Diez mil cuatrocientas personas fueron las privilegiadas que acudieron a la cita en la inauguración de los Juegos Olímpicos en el estadio Olímpico de Tokio. Una ceremonia distinta, diferente por su sencillez, porque, en definitiva, el gran actor, el pueblo, el público, estuvo ausente.

Seis mil personas entre atletas que forman parte de las delegaciones desfilaron en el estadio, más las 4.400 personas que estuvieron en el acto, de los cuales, 3.500 fueron periodistas de radio, televisión y medios impresos.

Nunca un número tan bajo estuvo en una ceremonia, a la que le faltó el calor en el estadio, aquel que le brindan quienes asisten a una competencia como los Juegos. Seguramente, a través de la televisión, el sonido y la imagen contribuyeron a reparar esta ausencia de emociones que uno siente cuando se disputan las olimpiadas. Se advirtió a la hora del himno del Japón, eran pocos, al momento del saludo con aplausos, que no existieron; y el ambiente de fiesta la trataron de ponerlo los actores y protagonistas de la ceremonia de apertura.

Una organización distinta a todos los Juegos Olímpicos, por ejemplo, el orden alfabético de Japón, razón por la cual Bolivia, sus abanderados, Karen Tórrez y Gabriel Castillo, el nadador y al nadadora que portaron la enseña nacional, debieron esperar más de dos horas afuera del estadio para ingresar.

El gran entusiasta fue Hugo Dellien, que tuvo que salir para prepararse porque horas después debía enfrentar a Novak Djokovic, quien no estuvo presente en la ceremonia de inauguración.

Bolivia, una de las delegaciones con menos atletas, junto con Irak, tendrá en la natación, damas y varones, y en el entusiasmo de Bruno Rojas, las cartas iniciales. Ángela Castro, en Sapporo, a más de mil kilómetros de distancia de Tokio, a más de una hora en avión, y cerca de la fiesta patria boliviana, el 6 de agosto, será el cierre a la cobertura del equipo nacional.

Han comenzado los Juegos. La gente lo mira por televisión, no los vive ni palpita, porque esta gigantesca burbuja humana que rodean a la Olimpiadas, hacen que los japoneses, siendo locales, parezcan visitantes, observando todo en pantallas gigantes que no reparan, en nada, el entusiasmo y el calor con el que esperaron estos Juegos Olímpicos, aquí en Tokio 2021.





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