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Una sola dosis de la vacuna de Pfizer o de AstraZeneca reduce las posibilidades de que alguien infectado con coronavirus lo transmita a otros miembros del hogar casi en un 50%, según un estudio de la Agencia de Salud Pública Inglesa (PHE).

Las personas infectadas con el virus tres semanas después de haber recibido una dosis de la vacuna tienen entre 38% y 49% menos de probabilidades de transmitir el virus a los miembros de su hogar que las que no han sido vacunadas, informó Public Health England en un comunicado.

Este nivel de protección, que se observa en torno al decimocuarto día después de la vacunación, es similar independientemente de la edad de la persona vacunada o de las personas que viven en la vivienda.

“Es una noticia fantástica. Ya sabíamos que las vacunas salvaban vidas y este estudio, el más completo llevado a cabo en condiciones reales, también demuestra que reducen la transmisión de este virus mortal”, comentó el ministro de Salud británico Matt Hancock.

Este estudio siguió a 57.000 personas de 24.000 hogares donde una persona vacunada dio positivo y las comparó con casi un millón de contactos de personas no vacunadas.

Los hogares se consideran lugares de “alto riesgo” en términos de transmisión, y “se podrían ver resultados similares en áreas con riesgos de transmisión similares, como viviendas compartidas y cárceles”, recalcó PHE.

Señaló además que una dosis de la vacuna permite, después de cuatro semanas, reducir el riesgo de desarrollar síntomas entre un 60 y un 65%.

Estudios anteriores de PHE demostraron que las vacunas de Pfizer y de AstraZeneca habían permitido prevenir 10.400 muertes en personas mayores de 60 años a finales de marzo.

Reino Unido, el país más enlutado de Europa con más de 127.000 muertos, emprendió una campaña de vacunación masiva en diciembre, con vacunas de AstraZeneca, Pfizer/BioNTech y Moderna.

Según cifras oficiales publicadas el martes, se han administrado casi 34 millones de primeras dosis y una cuarta parte de la población adulta, es decir 13,2 millones de personas, han recibido la segunda dosis.

RESISTENCIAS

Una escuela privada en Miami prohibió a sus maestros y al resto del personal inyectarse la vacuna contra el covid-19, citando argumentos sin ninguna evidencia según los cuales el contacto con las personas vacunadas sería nocivo para los niños.

Los críticos sostienen que la medida de la Centner Academy es un claro ejemplo de los peligros de la desinformación, en momentos en que Estados Unidos hace esfuerzos para vacunar a su población.

Leila Centner, cofundadora de la escuela Centner Academy en Miami, escribió en una carta a su personal que los maestros vacunados no tendrán permitido acercarse a los niños. A los que no se han inmunizado, les exige no hacerlo hasta el fin del año escolar.

“Han surgido informes de personas no vacunadas que resultaron afectadas negativamente por interactuar con personas que fueron vacunadas”, dice Centner, haciéndose eco de información falsa que circula en las redes sociales.

En un comunicado enviado el lunes a AFP, Centner explica que “parece que los que recibieron inyecciones pueden estar transmitiendo algo desde sus cuerpos a aquellos con quienes están en contacto”.

Pero estas aseveraciones han sido refutadas por científicos y numerosos verificadores de hechos.

“No hay evidencia que sugiera que la vacuna haga que una persona expulse el virus SARS-CoV-2”, dijo Jamie Scott, profesora emérita y excatedrática de investigación en inmunidad molecular de la Universidad Simon Fraser de Canadá. “Es imposible, puesto que todas las vacunas hacen que las células produzcan solo la proteína espicular y ningún otro componente del virus”, explicó la experta a AFP Fact Check, el equipo de verificadores de hechos de AFP.

La Administración federal de alimentos y medicamentos de Estados Unidos, autoridades equivalentes de todo el mundo y la Organización Mundial de la Salud han aprobado el uso de emergencia de varias vacunas luego de que éstas se demostraran seguras y efectivas.

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