OpiniónEDITORIAL

Una elección que desafía a los candidatos

5 de enero de 2020, 3:00 AM
5 de enero de 2020, 3:00 AM

Mañana se oficializará el calendario para las elecciones nacionales de 2020. Ya se sabe que serán el 3 de mayo y que hay más de 30 hitos que se deben cumplir en los próximos 120 días, esta vez bajo la mirada celosa de los vocales electorales y de la ciudadanía; esta vez con la esperanza de que se recupere la credibilidad ciudadana. Asimismo, esta elección reta la capacidad de los candidatos. Ellos estarán bajo la lupa y el pueblo les tomará examen. Deberán demostrar que están a la altura del cargo al que aspiran y del momento crucial que vive el país.

La elección que se avecina medirá varios factores. El primero de ellos y el más importante tiene que ver con los planes de Gobierno. Ya pasó el tiempo del relato totalitario de Evo Morales, que aseguraba que ninguna idea de país era viable si es que no salía de las filas de su partido, discurso que era creído incluso por los opositores en su incapacidad de formular ideas diferentes, quizás por miedo a perder puntos con los electores. Ahora ya se sabe que el modelo masista no había sido tan exitoso, que se gastó más de lo que ingresó, que no se frenó el déficit fiscal, que tampoco se atendieron temas sensibles como el de la salud o la justicia; en fin, ahora existe la posibilidad de plantearle a Bolivia otro proyecto de país y que éste merezca respaldo, porque lo que se está buscando es un timonel que ofrezca certezas. Pero no alcanza con enunciados, estas propuestas tendrán que convencer y eso demanda trabajo y seguridad en los postulantes.

Por otro lado, en estos comicios juega un rol importante el tema regional. Hay una lucha de poder, que no es descubierta pero que existe, entre quienes impulsan que Santa Cruz asuma el rol político que le corresponde y los que no quieren perder el poder en La Paz. También hay candidatos que encarnan estas posiciones, por lo que esto será parte importante del debate preelectoral.

Tras la salida de Evo Morales, también surgieron pedidos de que se vayan todos los representantes de la vieja política, muchos de los cuales ya fueron candidatos en comicios pasados. Emergen nuevos actores, pero estos también estarán bajo la lupa del pueblo, porque aún no demostraron que pueden actuar sin las mañas y las trampas que caracterizaron históricamente a la política nacional. Por lo tanto, la ética en el comportamiento será una de las variables a evaluar.

La agenda también tiene que ver con lo que la ciudadanía considera que es fundamental: la defensa del medioambiente, la atención adecuada de la salud, la educación de calidad, así como el empleo y la macroeconomía. Sin duda, también serán importantes las propuestas de lucha contra el narcotráfico y la corrupción, que son grandes males rechazados por los bolivianos.

El elector es, ahora más que nunca, absolutamente exigente con lo que le ofrezcan. El ciudadano valora su propia lucha y su propio sacrificio por la democracia y las libertades, por lo que demandará que los políticos sean coherentes y tomen en serio lo que le ofrecen al país. En las pasadas elecciones, las propuestas fueron relegadas frente al debate sobre el 21-F y la necesidad de democracia plena en Bolivia, ahora que esta se ha conquistado, la vara medirá la capacidad de los postulantes y la estabilidad del país durante los próximos años.

Los debates entre candidatos serán fundamentales para que la atención esté centrada en lo fundamental y que no se desperdicien recursos o energía en guerra sucia y banalidades. Este es el momento que vivimos y los candidatos tienen que dar la talla si quieren el voto.

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