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30 de enero de 2023, 4:02 AM
30 de enero de 2023, 4:02 AM

Luis Fernando Romero Torrejón - Presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija

Qué tal si vemos nuestro comercio exterior desde otra óptica, sin ser pesimistas, pero sí realistas. Primeramente, hay que denotar que según el último boletín Comex del INE, si bien refleja un saldo comercial acumulado positivo, de enero a noviembre de 2022, de $us 762 millones, nuestra economía ha presentado por cuarto mes consecutivo una balanza comercial negativa; de agosto a noviembre de 2022 se tiene un monto acumulado de $us -979,2 millones, en simples palabras, estamos comprando más de lo que vendemos como país.


Pero ahí no acaba toda la historia, tal vez muchos no se dieron cuenta, pero el saldo comercial de enero a noviembre de 2022 ($us 761 MM), comparado con el 2021 ($us 1.680 MM), fue de 919 millones de dólares americanos menos, es decir se redujo en un 55% en comparación con la gestión pasada. Esto significa que si bien tenemos una balanza comercial acumulada positiva durante este periodo, la misma decreció de manera importante respecto con el 2021. ¿Qué paso?

En respuesta a lo anterior, con la información publicada por el INE, si comparamos el periodo de enero a noviembre de 2022 con el 2021, nuestras “exportaciones” crecieron en un 25,3%, sin embargo, las “importaciones” lo hicieron en un 40,7%; es decir, el ritmo de crecimiento notablemente es diferente, más acelerado en este último, lo cual representa también una mayor salida que entrada de divisas de nuestras RIN.

Complementando lo anterior, con datos proporcionados por el IBCE (Instituto Boliviano de Comercio Exterior), de nuestras “exportaciones por grupos de productos”, el 71% son productos “tradicionales” (hidrocarburos y minerales), pero apenas un 29% son productos “no tradicionales” (soya y derivados, carne, azúcar, otros). Del primer grupo, el más representativo fue “soya y derivados” con un 16,7% del total exportado por el país, en cambio en la segunda clasificación, los “minerales” a nivel clase y total exportaciones, en términos de valor, fue el más importante, con un 48,4% de los $us12,55 mil millones de ese periodo.

Adicionalmente, si comparamos el periodo de enero a noviembre de 2022 con el 2021, los productos “no tradicionales” crecieron en un 35% en volumen pero el 45% en valor, donde fueron beneficiados por los buenos precios internacionales de alimentos, productos manufacturados, otros; en cambio los productos “tradicionales” decrecieron en un 11% en volumen y aumentaron un 18% en precios, los hidrocarburos tuvieron mejor rendimiento en valor y los minerales en precios, dado el contexto internacional en los mercados.

Haciendo un estudio breve, comparando ambos periodos de 2022 con el 2021, la actividad económica que más creció en “exportaciones” fue agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca con un 81,2%, en cambio la categoría económica que más se incrementó en “importaciones” fue combustibles y lubricantes, en 126,3%, específicamente en diésel y gasolina.

Como se observa, los gastos en importaciones crecieron más, por efecto “precios o costos”, sobre todo en carburantes, lo cual trajo un mayor déficit fiscal, gastos en subvenciones y fuga de divisas de nuestras RIN; que según el último reporte del BCB del 04 de enero de 2023, su valor asciende a $us 3.868 millones, pero apenas un 19% son divisas, producto de lo explicado anteriormente.

Según el IBCE, según grandes categorías económicas, nuestras importaciones, de enero a noviembre 2022, comparadas con la gestión pasada crecieron en 41% en valor, pero apenas un 8% en volumen; además “combustibles y lubricantes”, que representaron un 34,3% del total importado, creció en un 126% en valor, corroborando el informe del Comex.

Si bien, comparando el periodo acumulado de enero a noviembre 2022 con años precedentes, Bolivia presentó una cifra histórica record en sus exportaciones, $us 12.617 millones, pero lo mismo ocurrió con sus importaciones, con $us 11.855 millones; es también cierto que comparando estos meses acumulados con gestiones anteriores, desde el 2015 al 2019, solo se evidenciaron déficits fiscales, cambiando esta tendencia el 2020. Pero también, los “saldos comerciales” de estos últimos años distan bastante de ese periodo de auge comercial, 2012-2014, donde por ejemplo el año 2013 tuvimos un pico de $us 3.083 millones, de enero a noviembre.

¿Realmente fue positivo para nuestro comercio exterior la guerra? ¿Hasta cuándo seguiremos dependiendo de los carburantes de afuera del país? ¿Sigue siendo sostenible la subvenciones en nuestra economía?

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