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Una mezcla letal

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Poco ha durado la esperanza en que el primer mandatario comprendiera el mensaje lanzado por la mayoría de la ciudadanía cuando le confió su voto en octubre pasado y en que el vicepresidente haga realidad sus promesas de reconciliación.

Demasiado rápido se han impuesto los genes autoritarios y corruptos del socialismo del siglo XXI, a los que hay que añadir elevados grados de ineficiencia en la administración del Estado. Todo ello, tratando de ser disfrazado por escribidores al servicio del régimen que rebaten toda crítica acusándola de provenir de sentimientos racistas.

Obviamente una posición de esa naturaleza provoca reacciones similares en algunos sectores de la población, como se puede apreciar en un pronunciamiento de militares jubilados de Santa Cruz en contra de un presunto cambio del escudo nacional por un mamarracho “logo” aparentemente de raíz andina. Poco menos que estos militares retirados convocan a la resistencia civil en defensa de los símbolos de la nacionalidad y algunas voces civiles se han adherido a ese manifiesto.

En verdad, Dios nos libre de ambos extremos. De hecho, es inadmisible la provocación de los administradores del Estado que en medio de la pandemia y la crisis económica que ya se siente, pierdan el tiempo aprobando un intrascendente logo para imprimir la papelería del Órgano Ejecutivo Plurinacional (OEP), sustituyendo al Escudo Nacional (se me ocurre que algún allegado al régimen presentó el dibujo en un trabajo práctico en alguna materia de comunicación corporativa que entusiasmó a los asesores de imagen de la Presidencia, que lograron la autorización para el cambio, seguramente bajo influencia de algún otro adherente, esta vez de profesión imprentero, para imprimir el nuevo material de papelería del Ejecutivo, servicio que debe tener un costo apreciable).

También tengo la impresión de que estos funcionarios no imaginaron las reacciones que provocarían. Una de ellas, probablemente la más radical, es la de los militares en retiro mencionada. Pero, ¿tendrán alguna autoridad estos caballeros para asumir tal actitud? Si ha habido algo concretamente autoritario y dañino al país han sido las sucesivas dictaduras militares que asolaron a Bolivia hasta 1982. Y para mayor abundamiento, ¿no es llamativo que los altos mandos militares se hayan subordinado, desde el 2003, al proyecto del MAS?

Precisamente, son parte de los actuales jubilados varios comandantes y jefes militares que, por ejemplo, aceptaron la arenga del “patria o muerte, venceremos” o las dudosas explicaciones sobre los ajusticiamientos del Hotel Las Américas y el involucramiento de varios de sus ex comandantes en un presunto proyecto separatista, y optaron por el silencio y no los defendieron.

Esto no significa que no se reclame, legítimamente, por las operias que cotidianamente comete el gobierno en sus distintos niveles.

O no se proteste con contundencia la forma ineficiente y lenta en que se está vacunando en contra del coronavirus y, para peor, porque algunos representantes del oficialismo critiquen a gobiernos neoliberales en la región, como Chile y Uruguay, que son los que más éxito han obtenido en esa tarea.

O no se realicen vigilias frente a fiscalías y palacios de Justicia por la renovada presión que ejercen los Órganos Ejecutivo Legislativo para reconvertirlos en agencias de control político.

O se decida participar masivamente en las próximas elecciones subregionales para, ademas de elegir a las nuevas autoridades, reiterar al gobierno que queremos democracia.

Lo que menos necesita el país son arengas a la confrontación, como las que hace el oficialismo con sus prácticas cotidianas o algunos sectores radicales como el de los militares jubilados. Más bien debemos impulsar la resistencia civil y pacífica para volver a hacer escuchar nuestra voz democrática ante administradores del Estado sordos e insensibles que nuevamente solo escuchan el canto de sus bien remuneradas sirenas o grupos que quisieran cambiar solo el signo ideológico, pero no el autoritarismo

Solo de esa manera recuperaremos la democracia. En cambio, en la alternativa entre autoritarios de diferentes signos la perderemos por angas o por mangas...



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