7 de abril de 2023, 4:00 AM
7 de abril de 2023, 4:00 AM


En el mundo cristiano, especialmente entre los católicos, la Semana Santa es un tiempo de reflexión, de revisión de la vida y de los propósitos de enmienda en la difícil tarea de crear un entorno mejor, inclusivo, solidario, y, sobre todo, respetuoso del ser humano como obra de Dios.
En el mundo no cristiano se rememora, con profundo respeto, la vida y mensaje de Jesús de Nazaret que ofrendó la propia vida en su obra de servicio a la humanidad.

Pero, esta visión de los significados de Semana Santa comienzan a ser cuestionado porque estamos viviendo un tiempo de creciente secularización y crisis de las confesiones que tienen orígenes comunes, que abre las compuertas, paradójicamente, a una especie de retorno a creencias míticas en las que, cosas de la vida, aparecen muchos de quienes en otros tiempos eran abanderados del ateísmo, pero con una visión eminentemente sectaria e intolerante que en vez de aportar a la pacifica convivencia social, tratan de aprovechar también este tema para convulsionar la sociedad.

En este caso, como en muchos otros, las redes sociales se conviertan en escenarios de debates disparatados que se atizan, además, por la creciente polarización existente.
Sin embargo, la actitud de la mayoría de la población es de participar en las diferentes actividades que se organizan en estas fechas o, si no lo hace, de respetar a quienes lo hacen, y sin mucho escarbar se puede observar que la población sabe por dónde caminar.

Este año, la Semana Santa encuentra a varios países el planeta con profundos problemas que muestran que el mundo no termina de acomodarse a los grandes cambios que se presentan desde fines del siglo pasado. Desde la amenaza de una guerra nuclear y una crisis económica que no termina de revertirse, hasta la caída del apoyo al sistema democrático y el resurgimiento de corrientes autoritarias con sus particulares caudillos que utilizan todo lo que está en sus manos para prorrogarse en el poder sin importar el deseo de sus poblaciones, pues consideran que las deben conducir.

El país aparece como un microcosmos de esa realidad de conflicto, con escenarios de creciente violencia y ausencia de un Estado que garantice la pacífica convivencia social. Más bien pareciera que se ha ingresado en un proceso de tribalización en el que se impone la ley del más fuerte.

Dos ejemplos: el avasallamiento de tierras con violencia y la decisión de dirigentes del Chapare de exigir que si alguna autoridad estatal quiere ir por allá, tiene que coordinar previamente con las organizaciones sindicales de la región. Todas mediatizadas por el MAS, en este caso por el ex presidente fugado y que, como sucede en las otras corrientes, ha perdido norte.

El mensaje de Semana Santa es que, luego de ser crucificado, el Hijo de Dios resucita para establecer una alianza con la humanidad para construir un mundo mejor
Olvidemos un momento los sobresaltos que la crisis nos provoca cotidianamente, y recuperemos la esperanza en que más temprano que tarde la cordura se impondrá y reconstruiremos un país desestructurado.

Feliz Pascua del Señor a los creyentes. Feliz momento de reflexión a los que sin serlo consideran que es posible construir un mundo mejor.

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