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POR:  DEUTSCHE WELLE

Muchas personas no vacunadas, como la estrella del fútbol alemán Joshua Kimmich, no se vacunan porque temen a posibles consecuencias a largo plazo. El deportista generó el debate: la suspicacia frente a las vacunas contra el coronavirus por la falta de estudios a largo plazo.

Uno de cada cuatro alemanes sigue sin vacunarse contra el covid-19.

Reacciones a las vacunas, los efectos secundarios

Las reacciones a la vacunación suelen producirse poco después de la misma y pueden durar varios días. En el caso de las vacunas contra el SARS-CoV-2, se trata de dolor en el lugar de la inyección o dolor de cabeza. Estas reacciones del cuerpo muestran que el sistema inmunitario está haciendo frente a la vacuna.

Los efectos secundarios son reacciones más fuertes, por así decirlo. Son “una reacción no deseada del cuerpo a la vacuna que se produce además de la reacción normal (dolor de cabeza o en el brazo)”, dice Christine Falk, presidenta de la Sociedad Alemana de Inmunología y profesora del Instituto de Inmunología de Trasplantes de Hannover.

Este segundo tipo de reacción es más grave que las reacciones habituales y, en el caso más extremo, pueden provocar daños por vacunación que tienen un impacto a largo plazo en la salud. Ya se han descubierto efectos secundarios muy raros, como las trombosis (del seno venoso cerebral) o la inflamación del músculo cardiaco, provocado luego de recibir vacunas anticovid.

El término “secuelas a largo plazo”, popularmente utilizado, no puede separarse de los efectos secundarios en relación con las vacunas. Se trata de efectos secundarios que solo se asocian a la vacunación después de un tiempo, explica el inmunólogo alemán Carsten Watzl, en un tuit viral. Así, por ejemplo, si un efecto secundario solo se produce en una de cada millón de personas, esta conexión solo se hace evidente cuando varios millones de personas han sido vacunadas.

La ventaja de las vacunas contra el covid-19 es que hasta ahora se han administrado más de 6.800 millones de dosis de vacunas en todo el mundo, por lo que los efectos secundarios poco frecuentes pueden detectarse rápidamente.

“Debido a que muchas personas ya han sido vacunadas, ya que el momento de la administración para muchas personas fue hace muchos meses, ahora estamos seguros de cuáles son los posibles efectos secundarios”, explica el inmunólogo alemán Reinhold Förster, de la Escuela de Medicina de Hannover, un DW.

¿Qué pasó con los casos de trombosis causados por AstraZeneca?
Se trata de un efecto secundario poco frecuente que solo fue descubierto por las autoridades sanitarias tras la introducción de la vacuna de AstraZeneca, confirma Förster. Entre ellos, había algunos casos graves, con coágulos de sangre en lugares diferentes o inusuales (por ejemplo, en el cerebro, como trombosis del seno venoso cerebral).

“Los estudios de registro pueden mostrar las reacciones más frecuentes a la vacuna, pero desgraciadamente no las raras, debido al número relativamente pequeño de casos”, explica también la inmunóloga Falk. Por eso, este efecto secundario solo salió a la luz después de la aprobación.

Según autoridades sanitarias australianas, la trombosis solo se produce en un máximo de cuatro a seis personas de cada millón que se vacunan con AstraZeneca.

Como sea, resumen los expertos, si este efecto secundario se detecta a tiempo, puede tratarse.

Hay dos tipos diferentes de vacunas aprobadas, por ejemplo, las vacunas de ARN mensajero (ARNm), de Biontech-Pfizer o Moderna, y vacunas de vectores virales, como las de AstraZeneca o Johnson & Johnson. En ambos casos, “estamos hablando de días y semanas hasta que las vacunas se descomponen por completo y dejan de estar presentes en nuestro organismo”, explica la inmunóloga Falk.

Las vacunas de vectores virales también contienen un plano de una parte específica del virus y estimulan al sistema inmunitario para que produzca anticuerpos. Según el Centro Federal de Educación Sanitaria alemán, los vectores de las vacunas se descomponen al cabo de poco tiempo, por lo que no pueden provocar una reacción en el organismo una vez transcurrido un periodo de tiempo más largo.

Los efectos secundarios conocidos y al mismo tiempo muy raros de las vacunas contra el coronavirus, que el alemán Instituto Paul Ehrlich enumera en su informe de seguridad, son, por ejemplo: la miocarditis, una inflamación del músculo, y la pericarditis, una del pericardio, cuya relación causal aún no se ha aclarado de forma concluyente, en los casos notificados hasta ahora. Además, se han notificado reacciones anafilácticas, trombosis (del seno venoso cerebral), síndrome de Guillain-Barré y trombocitopenia o trombocitopenia inmunitaria.

Conclusión

El cuerpo reacciona a la vacuna directamente tras la vacunación, o pocas semanas más tarde. Y, entonces, puede desarrollar reacciones a la vacuna o, dado el caso, efectos secundarios más graves. En el peor de los casos, aunque también muy raro, pueden ser trombosis (del seno venoso cerebral) o inflamaciones del músculo cardíaco, que también pueden tener un efecto a largo plazo en la salud de la persona.

Las consecuencias a largo plazo, en el sentido de los efectos tardíos que solo aparecen por primera vez años después de la vacunación, como temen algunos escépticos, no son posibles coinciden todos los inmunólogos entrevistados y fuentes científicas consultadas.

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