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23 de junio de 2022, 4:00 AM
23 de junio de 2022, 4:00 AM

Resulta sorprendente y hasta gracioso como el eterno predicador de la crisis económica en nuestro país, en su tarea de convencer a la ciudadana que la catástrofe económica de Bolivia, prácticamente está a la vuelta de la esquina (como hace 15 años atrás), vuelva a la carga con sus mismos argumentos y datos, pero esta vez inflando el pecho y mostrando el físico, al claro estilo de los incas del gran poder, ya que el jefe del MAS manifestó que “no se siente el cambio económico”.

Como alguien diría, tanto repetir (durante 15 años) la teoría de la crisis, por fin alguien que no sea alumno de su catedra o correligionario, manifiesta algo parecido a lo que predica claro que lo llenara de orgullo, aunque nuevamente descontextualiza lo vertido por el jefe del MAS, el cual en una de sus habituales reuniones con el pueblo y sus dirigentes manifestó las “percepciones” de estos, olvidando que la mayoría de percepciones no reflejan la realidad económica.

Su narrativa, en más de una década, como pronosticador de la crisis que nunca llega, manifiesta que una supuesta desacelarión de la economía nacional se da en la reducción del crecimiento del PIB, pone como ejemplo que entre los años 2014 a 2018 el crecimiento económico fue de 5,4% a 4%, pero jamás menciona que en esos periodos la economía nacional ocupo el primer en lugar en América latina, lo cual fue reconocido por organismos internacionales.

Cual reptil ponzoñoso, trata de hipnotizar a la ciudadanía indicando que se viene arrastrando un déficit público (gastos mayores a los ingresos),  desde hace 9 años, olvidando que ese déficit público se debe principalmente a la compra de bienes industriales y activos (plantas industriales, maquinarias entre otros) y no como cuando él era funcionario público que el déficit se debía a que el Estado no tenía ni para pagar los sueldos y aguinaldos de los funcionarios públicos y los gobiernos de esa etapa tenían que estirar la mano a los países y organismos internacionales.

Habla de 500 mil empleados públicos, catalogándola de “carga burocrática”, pero nuevamente como los osos mañosos, olvida decir que más del 70% de “esa carga burocrática” corresponde al magisterio y al sector salud (medico, enfermeras, laboratoristas), donde también están policías y militares, será que este analista propone dejar sin salud, educación y seguridad ciudadana al país.

Menciona la “tremenda reducción” de las Reservas Internacionales de $us15.000 millones a $us4.800 millones, pero nuevamente obvia mencionar que antes de 2014 estas reservas apenas alcanzaban a $us4.000 millones y que gracias a la aplicación del modelo económico se llegó a $us15.000 millones, también habla de una reducción en los ingresos por hidrocarburos, pero jamás mencionara que nuestro sector manufacturero alcanzo record históricos, ocupando un importante lugar en la composición del crecimiento del PIB, vale decir nuestra economía empieza a diversificarse.

Los ciudadanos ya estamos acostumbrados a que este predicador de la crisis económica, junto a otros “intelectuales neoliberales”, traten de convencernos que nuestra economía es un total fracaso, agarran datos estadísticos aislados para “supuestamente” demostrarnos sus hipótesis, no debemos sorprendernos que su principal objetivo es crear desconfianza en la ciudadanía para de esta manera empiece su tan anhelada catástrofe económica.

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