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“Es un proyecto, una animación en realidad virtual hecha por muchos artistas, la mayoría bolivianos, latinoamericanos y artistas indígenas y de color”, señala Violeta Ayala, la cineasta boliviana radicada en Australia, que será parte del festival de Sundance de Estados Unidos, que se celebrará del 28 de enero al 3 de febrero, con su proyecto de realidad virtual Prison X.

“Hace unos años, quería contar las historias fuera de las narrativas convencionales del cine, que, en cierta forma, siguen patrones occidentales. Después de filmar en la cárcel de San Sebastián, me quedé siempre con la idea de recrear ese submundo que una cámara no puede capturar. El cine ha sido inventado hace 120 años, nosotros vivimos nuestras historias hace por lo menos 17.000 años en esta tierra. Entonces, la realidad virtual, al ser un género en desarrollo, me ofrecía todas las herramientas para explorar los conceptos, mitos, ideas y filosofía con las que yo había crecido y con las que me identifico”, explica la directora cochabambina.

El proyecto lleva a los espectadores a un viaje mitológico dentro de un inframundo neoandino, rodeado de realismo mágico y en el que los participantes deberán aferrarse a sus almas para que el diablo no se los lleve. La obra de Ayala forma parte de la sección New Frontier del festival, que muestra narraciones de medios emergentes, instalaciones multimedia, actuaciones y películas de ficción y no ficción.

Lo mejor

Precisamente, el primer episodio de la serie se estrenará en Sundance, se llama The devil and the sun (La diabla y el sol) y es uno de los 14 elegidos en esta sección, que reúne algunos de los mejores trabajos en realidad virtual aumentada y las nuevas fronteras del cine que se están realizando en el mundo.

“La realidad virtual, para mí, es una manera de democratizar y descolonizar la animación y el cine en general, porque la única regla es que no hay reglas y estamos inventando el lenguaje visual. Después de vivir el conflicto político de 2019, la pandemia de 2020, Prison X es un regalo de esperanza, es mostrar a todos los jóvenes que en Bolivia tenemos mucho talento y creatividad, que nuestras culturas son ricas, profundas y diversas y que al querer ‘occidentalizarnos’ vamos a perder la esencia de lo que somos”, agrega la directora de Stolen y El caso boliviano.

La directora detalló que los personajes de la serie son Inti, Quilla, Juki, Supay, Nuna, Magpie (El extranjero, el neo colonizador) y la Jaguaresa y sus jaguares, que la siguen a todas partes.

“En este mundo que hemos creado, la lógica occidental no funciona. La mitología andina es interpretada desde nuestro punto de vista, las y los principales creadores de Prison X, somos andinos, esta es nuestra realidad. Cuando me hablaban del diablo de wawa, yo me imaginaba siempre un diablo de los carnavales, además, entrando en la iglesia donde estaba una Virgen de yeso, no sé si me daba más miedo la Virgen de yeso o el diablo de colores. Es la realidad virtual que aborda los problemas más profundos de la realidad boliviana, como el sistema de justicia”, comenta la cineasta.

“Estamos creando historias para que nuestros personajes sean lo que vamos construyendo como sociedad colectiva, para que nuestra memoria ancestral quechua y aimara contemporánea siga creciendo. Quiero ver más historias de todos los pueblos y naciones de la Bolivia plurinacional”, finaliza Ayala.

El caso boliviano (2015) aborda el tráfico de drogas en Bolivia



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