29 de agosto de 2022, 4:00 AM
29 de agosto de 2022, 4:00 AM

La viruela símica o más conocida como viruela del mono preocupa a las autoridades no solo por su propagación, sino porque ya ha desbordado los cálculos y las estimaciones previstas respecto a quienes podrían ser afectados.

El brote en varios países del continente es inusual y preocupante.

El riesgo de transmisión pasó de ser de moderado a alto y la Organización Mundial de la Salud declaró emergencia de salud pública de alcance internacional. En algunos países la enfermedad es considerada endémica.

Hace unos días se conoció el primer caso de un niño de 8 años en Santa Cruz diagnosticado con viruela del mono. La noticia ha movilizado, casi de urgencia, a las autoridades del departamento cruceño sin ocultar un alto grado de preocupación.

En aprontes, los encargados del sector pesquisan las formas de contagio tratando de bloquear la enfermedad que ya supera los 60 casos positivos en Bolivia y donde la mayoría se encuentra en esta región.

De acuerdo a la publicación exclusiva de este medio, el menor contagiado está en edad escolar y se mantiene en su domicilio, pero no se descarta una internación en un centro médico de esta capital.

Los recaudos que se tomaron desde el momento que se realizó el diagnóstico fueron inmediatos.

Pero este no es el primer caso de viruela del mono en un niño en el país. Hace cuatro días se registró un caso similar en Cochabamba donde una niña de 13 años había manifestado esta enfermedad que ya en el mundo acusa, según la OMS, casi 42.000 casos en 96 países, donde se registraron una docena de fallecimientos. Si bien la tendencia en el mundo está en baja, los contagios en las Américas continúan en aumento.

El país con mayor número de contagiados es Estados Unidos, seguido de España, Brasil, Alemania, Reino Unido, Francia, Canadá, Países Bajos, Perú y Portugal.

En Bolivia, por ejemplo, es Santa Cruz quien absorbe la mayoría de los casos, Cochabamba y La Paz han manifestado pocos casos y Potosí por el momento uno solo.

No hay todavía suficiente información para determinar quiénes son más vulnerables a contagiarse, lo que sí se ha determinado es que el contagio se produce a través del contacto estrecho donde exista roce de piel con piel o hay presencia de fluidos y demás secreciones, como la saliva, el flujo vaginal, el semen o las partículas que suelta el estornudo.

De acuerdo a expertos internacionales, ningún niño está exento de contagiarse de esta enfermedad, ya que una persona contagiada podría estar en contacto directo con el menor al hablar o que este toque alguna superficie contaminada, así como las pústulas.

Al respecto, la OMS advierte que se pueden desarrollar formas más graves de la enfermedad, sobre todo en niños, al carecer de un sistema inmunitario fuerte y desarrollado. Incluso algunos informes señalan que los bebés pueden desarrollar una sintomatología más grave, así como también los inmunodeficientes. Lo que también se advierte es que los niños presentan un mayor número de lesiones, lo que confiere mayor gravedad y riesgo de sobreinfecciones bacterianas, que podrían complicar su estado de salud.

Cumplir con los protocolos es la mejor forma de prevención y protección, al menos hasta el momento que se carece de vacunas específicas y de información necesaria. Mientras los casos continúen subiendo, el estado de alerta sanitaria y los cuidados personales deben acompañar a la toma de conciencia de esta enfermedad, que, si bien no tiene casi posibilidades de convertirse en pandemia, merece serios cuidados para evitar su propagación.

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