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Una protesta frente al hotel donde estuvo alojado y la declaración de varias congresistas opositoras al gobierno de Pedro Castillo que rechazaron su presencia en Perú, marcaron el clima de opinión durante la segunda visita de Evo Morales a Lima. Eso sí, fue acogido por dirigentes campesinos, sociales y sindicales del vecino país.

Morales llegó a la capital peruana el martes a través de un vuelo comercial que lo llevó desde Juliaca, una ciudad andina a la que llegó, vía terrestre, a través del paso fronterizo de Desaguadero. En Lima fue escoltado por personal de la Policía y se movilizó en un vehículo Lexus. La prensa del vecino país asegura que fue tratado con el protocolo de una visita oficial.

“Voy a pedir por escrito que se le declare persona no grata al señor expresidente Evo Morales, no puede estar haciendo uso de vehículos policiales ni de resguardo. Voy a pedir que se le declare persona no grata, no se viene a Perú a hacer apología, a intervenir en temas de gobierno, somos peruanos e independientes”, sostuvo la congresista Norma Yarrow.

Morales dijo en un foro con dirigentes sociales que, según su experiencia, “la mejor forma” de modificar la política de un país es a través de una Asamblea Constituyente. El exmandatario indicó que, en su experiencia, “la nacionalización” y “la redistribución de la riqueza” fueron importantes durante su gestión y esos criterios incomodaron a las fuerzas contrarias a Perú Libre, el partido del presidente Castillo.

Desde la conformación del nuevo gobierno de Perú, varias fueron las señales de acercamiento y de diálogo político. De hecho, ayer ambas naciones reactivaron la comisión binacional antidroga.

En ese contexto, el Gobierno boliviano formalizó una oferta de cooperación a Perú para el control de la coca ilegal y todo esto a partir de la experiencia que tiene el país en la reducción de esas plantaciones de manera consensuada con los productores de ese vegetal.

La propuesta llegó luego que la fuerza política que sostiene al gobierno del nuevo presidente de Perú se comprometiera a promover una ley para legalizar plantaciones de cocales que sean destinados a fines lícitos, sean éstos medicinales o rituales.

“Durante la campaña electoral hemos escuchado muy atentamente al hermano Castillo, el nuevo presidente de Perú, hablar del componente de soberanía que se implementará mirando al modelo boliviano como un ejemplo para reducir los cultivos de la hoja de coca. Por eso, estamos prestos a compartir no sólo nuestras experiencias, sino nuestra capacidad técnica para la aplicación de nuestro modelo, pero respetando las características que tiene cada país”, afirmó el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, durante la reunión de la comisión binacional antidroga que se desarrolló de manera virtual.

La oferta fue escuchada por el ministro peruano del Interior, Juan Carrasco Millones, así como las autoridades de la Dirección Antidroga de Perú (Didandro) y de unidades especializadas.

El 27 de julio, un día antes del juramento de Castillo, Evo Morales anunció en Lima la creación de un “consejo andino de la coca” para legalizar su producción.

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