Escucha esta nota aquí

La expresión más repetida en el discurso del presidente Luis Arce Catacora con motivo de la celebración del Día del Estado Plurinacional fue ‘gobierno de facto’ (nueve veces), y eso revela en cierta forma a qué dedicó su alocución la principal autoridad política del país, en una jornada en que se esperaría conocer la mirada al futuro del gran capitán de la nave boliviana, en lugar del rosario de culpabilidades que atribuyó una vez más al gobierno de transición de Jeanine Áñez.

El presidente dedicó buena parte de su intervención de ayer a hablar de la movilización popular que forzó la renuncia de Evo Morales después del fraude electoral del 20 de octubre de 2019, a la que él llama ‘golpe de estado’, y a la gestión del gobierno transitorio de Jeanine Áñez, que él llama ‘gobierno de facto’. 

Arce, que en sus primeros 75 días de gobierno había marcado una notoria distancia de estilo presidencial frente a su antecesor del mismo partido, Evo Morales, ayer en cierto modo terminó pareciéndose a él con un discurso de sentimientos negativos y condenatorios al pasado, de esos que los bolivianos escuchamos durante 14 años los días 22 de enero y los 6 de agosto. 

A dos meses y medio de asumir el mando del país, Arce también volvió a responsabilizar al gobierno transitorio por la crisis económica del país, ignorando, más allá de los desaciertos de Jeanine Áñez, que el año 2020 estuvo marcado por la aparición de la pandemia del Covid-19 que forzó una larga cuarentena rígida en Bolivia y por tanto la paralización de la economía en prácticamente todos los niveles. Y tampoco se puede olvidar que el déficit de la economía boliviana se viene arrastrando desde 2015, cuando Evo Morales era presidente y él era ministro de Economía.

El primer mandatario tiene que volcar la página del pasado, mirar adelante dándole certezas al país y recordar que de no haber existido un octubre y un noviembre de 2019, en estos momentos el presidente sería Evo Morales y no Luis Arce. 

Como la principal autoridad del país su misión y deber es infundir confianza en los 11 millones de habitantes. La alusión permanente a la catastrófica condición económica del país podría sembrar en el país una sensación de inseguridad y desconfianza en lo que vendrá, que es lo que menos necesita Bolivia en estos tiempos difíciles aquí y en el mundo entero, golpeado por un virus que nadie esperaba. 

Afortunadamente, al menos la parte central de su presentación fue dedicada a hablar del plan estratégico contra el Covid-19 basado en la prevención y la contención de la pandemia, y apoyado en los pilares del diagnóstico temprano con la aplicación de pruebas masivas, la solución estructural de la vacunación gratuita y universal con 15,3 millones de dosis, y la coordinación con los gobiernos departamentales y locales.

Arce declaró a la vacunación gratuita y universal de los bolivianos una prioridad para el Gobierno nacional, y ese mensaje tiene que haber sido bien recibido por la población. 

Otro fue el tono del discurso del vicepresidente David Choquehuanca. Fiel a su estilo y convicciones, él parecía delinear una vez más la filosofía y el norte que debiera perseguir el Gobierno. 

A juzgar por sus palabras, Choquehuanca es un convencido de la unidad, la total complementariedad y el equilibrio. Desde las palabras iniciales de su discurso marcó grandes diferencias con otros líderes de su entorno partidario, cuando en su saludo incluyó a los ‘hermanos empresarios’, ‘hermanos ex presidentes’, ‘niños, niñas’, ‘los que estamos y los que no estamos’. 

Habla sin prisa, con pausas solemnes, pero más que una autoridad se asemeja a un soñador de utopías deseadas para todos y que no le hacen daño a nadie; no existe odio, rencor ni sed de venganza en sus palabras; por momentos es casi un poeta de la política, como cuando afirmó, este viernes, que ‘Cuando se gobierna un país conforme al equilibrio, el mal carece de fuerza. Si tan solo los gobernantes y los gobernados vivirían creando equilibrios entre semejanzas y diferencias, se acumularían en el país todos los beneficios de la vida.’ Amén.

Comentarios