Acompañó el crecimiento de la cultura en Santa Cruz de la Sierra. En sus inicios solo había una biblioteca con pocos libros y hoy existe una red con 20 recintos bien nutridos. Apunta a la digitalización

8 de julio de 2021, 7:00 AM
8 de julio de 2021, 7:00 AM

Han pasado 38 años desde que Marcelo Araúz lo contrató para que trabaje en la Biblioteca Municipal como auxiliar de catálogo. El tiempo ha transcurrido y Willian Rojas Mojica sigue en el oficio, como el guardián de los libros en Santa Cruz de la Sierra.

En las últimas semanas, pidió dejar la jefatura del Departamento de Biblioteca, porque cree que ya cumplió un ciclo. "Estoy cansado", agrega. Da un paso al costado pero no se irá del todo. Los libros no se lo permitirán. Y ahora será una pieza clave en la Dirección de Planificación y Coordinación Cultural. Ahí seguirá aportando con su vasta experiencia.

Paralelamente, volverá al génesis de todo: catalogar y clasificar las obras de la Biblioteca Municipal. “Es un trabajo que nunca se termina”, comenta.

Y es que solo él para saber qué se encuentra en el archivo de la biblioteca más grande de la ciudad. Solo él para saber que hay 60.000 libros, una hemeroteca con diarios de hace 38 años y tantas joyas literarias.

Hoy piensa que la digitalización es otro reto en su gestión. No desaría dejar su silla sin comenzar a trasladar los libros a una web, una app o alguna otra forma digital, que es la tendencia en todas las bibliotecas del mundo.

El personaje

Willian vino a este mundo en su casa, situada a una cuadra de la plaza de Vallegrande, en diciembre de 1959.

Su niñez fue como la de la mayoría de los chicos de los 60, le gustaba jugar topo y tuja de esconderse, pero también leer todo lo que encontraba. Recuerda que en su casa siempre tenían periódicos y coleccionaban las ediciones de Selecciones, de Reader’s Digest, y por su madre, que era profesora, también había libros de literatura. Sin darse cuenta, pasó de la niñez a la juventud entre textosy revistas.

Los libros tienen vida propia, hablan porque cuentan historias. Cada página es una aventura que se debe descifrar”, expresa.

Tras salir bachiller se fue a España para estudiar Telecomunicaciones, pero se dio cuenta de que esa carrera no era para él y regresó a Bolivia.

Aquí se inscribió en Sociología, pero fue un curso de Catalogación y clasificación de libros, el que en solo 15 días, cambió su rumbo.

A eso quería dedicarse, a relacionarse con los libros cada día y guiar e incentivar a los lectores.

Este ser humano encontró en los libros una forma de vivir, de entender el mundo. Entre los estantes de la Biblioteca Municipal conoció las obras de Mitre, Borges, Cerruto, Eco, García Márquez y otros grandes escritores, y quedó seducido ante sus narraciones. No cree que exista un libro ‘malo’, porque para él siempre hay algo que rescatar de las historias.

Durante su largo viaje laboral hizo muchas actividades relacionadas con el fomento de la lectura y la promoción del uso de las bibliotecas. En las últimas semanas pidió dejar la jefatura para abocarse a su nueva meta, que también apunta a cautivar un nuevo público, a través de una plataforma diferente, la digital.

Se siente satisfecho con su aporte a la cultura, de promover la lectura, de que la gente se acerque a las bibliotecas sin ningún temor y que pregunten sobre cualquier libro o un autor.

Destaca que los lectores en la ciudad han aumentado notablemente, sobre todo los estudiantes de colegio, que acuden a las bibliotecas en grupos grandes y da gusto atenderlos, porque son curiosos y ávidos de lectura.

Gracias a esto, con orgullo, cuenta que Santa Cruz de la Sierra hoy tiene una red de 20 bibliotecas, cuando en los años 80 solo había una, con pocos textos.