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14 de abril de 2023, 4:00 AM
14 de abril de 2023, 4:00 AM

Por Verónica Ortiz, madre de familia

El 12 de abril se celebró el Día del Niño, Niña y Adolescente Boliviano y en varias instituciones se realizaron actos para festejar a los niños con fiestas, regalos, refrigerios, música, payasos y muchas otras actividades más; hoy muchas calles de la ciudad han quedado con vestigios de estos agasajos, las escuelas se vistieron de colores, con música y mucha alegría para los niños, algunos en las rotondas y periferias de la ciudad ofrecían algún presente a los niños de las calles, en varias oficinas de las subalcaldías se organizaron eventos para dar una sonrisa a los más pequeños y los hogares de niños también tuvieron su festín con regalos y agasajos, pues también se acordaron de ellos.

Todas estas actividades, acciones y agasajos son muy bonitos, dignos de ser imitados y elogiados, pero: ¿por qué solo un 12 de abril se hacen estos gestos, por qué solo el Día del Diño muchos padres se acuerdan de sus hijos, después de haberse olvidado de ellos luego de un divorcio con la pareja; por qué sólo el 12 de abril las autoridades miran con ojos de amor a nuestro niños; por qué solo este día nos acordamos de sus derechos y de que ellos merecen ser felices y que también forman parte de la sociedad?

Como madre de familia me uno al dolor de la familia de la pequeña Yuraima, la niña víctima de infanticidio en la localidad de Coripata, como ella podríamos citar muchos otros casos de pequeños a quienes se les ha coartado el derecho fundamental, que es el derecho a la vida, pero también hay muchos niños y niñas que son muertos vivientes, pues están muertos en vida al ser víctimas de la violencia sexual, de la pedofilia, del maltrato físico y sicológico.

Cuántas veces hemos pasado por las rotondas y avenidas de nuestra ciudad, incluso en las periferias, y hemos visto a niños y niñas en las calles pidiendo dinero, vendiendo caramelos, gaseosas o cargando tierra para tapar algunos baches, a veces cargados con sus hermanos más pequeños, pero las autoridades no hacen nada, quizás porque ya paso su día; cuántos niños son explotados laboralmente; cuántos dejaron de estudiar porque el dinero no alcanza en el hogar; cuántas madres siguen largos trámites exigiendo la pensión para sus hijo porque hay padres irresponsables que no asumieron su paternidad; cuántos niños sienten la carencia de afecto de sus progenitores por diversos factores; cuántos niños piden a gritos un poco de atención, afecto y cariño los 365 días del año.

Queridos padres de familia, compartamos más tiempo con nuestros niños, juguemos con ellos, realicemos actividades juntos, dejemos un momento de lado el teléfono celular y hablemos con nuestros pequeños de sueños, deseos e intereses, dialoguemos sobres su preocupaciones, sus miedos y proyectos, cuidemos de ellos, no los dejemos expuestos a cualquier peligro, lleguemos puntuales al colegio para recogerlos, celebremos sus triunfos y apoyémoslos en sus fracasos, no les demos todo lo que nos piden con tal de llenar la carencia de afecto que ellos puedan tener, enseñémosles a cumplir las normas y a tener límites, conozcamos su entorno de amigos, preocupémonos por su desarrollo integral desde una buena alimentación, las horas de sueño necesarias y, sobre todo, inculquemos en ellos principios y valores para así formar personas de bien para nuestra sociedad. ¡Que vivan nuestros niños!

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