19 de abril de 2022, 4:53 AM
19 de abril de 2022, 4:53 AM

A diferencia de muchos temas en los que el gobierno ha impuesto su criterio desde el poder, en éste tendrá que ser muy cuidadoso sobre la solución que proponga.

Estamos frente a un asunto cuya definición puede ayudar a zanjar parte de los desencuentros que todavía tenemos sobre nosotros mismos: ¿quiénes somos? La respuesta no es sencilla y se acumula a molestias históricas, políticas y culturales. Quien propuso la categoría “originario indígena campesino”, sin comas ni diferencias entre sí, sabía que estaba mezclando conceptos y que el objetivo al ser ideológico, tendría que resolverse por la fuerza y la imposición o por el razonamiento y la fundamentación.

La línea del tiempo ha permitido que las bases de nuestra sociedad se vayan ajustando a los modos de vida con dignidad. La mita, el yanaconazgo, la esclavitud, el pongueaje, la servidumbre, dieron paso progresivamente a principios de convivencia que se acercan al objetivo de respetarnos, viviendo en consecuencia. La ciudadanía pasó por un proceso similar; el voto censitario, selectivo para hombres mayores de 21 años, supieran leer y escribir, con ingresos no provenientes del servicio doméstico, al pasar al voto universal empezó enseñando colores para identificar la papeleta y de un día a otro, permitió el trabajo que construyó la ciudadanía activa, hasta la digital que hoy practicamos. Ciudadanía y democracia iniciaron la superación del problema de razas y exclusión.

La población rural, agrupada en las categorías de campesinos, indios, selvícolas, “a pesar de la protección material y espiritual de las Leyes de Indias, por la imposición de un sistema semi-feudal, con los repartimientos y encomiendas, fue injustamente despojada y sometida a servidumbre personal y gratuita, planteándose, por vez primera, el problema del indio y de la tierra, no como un problema racial o pedagógico, sino, esencialmente social y económico”, dice uno de los considerandos de la Ley de Reforma Agraria; ello produjo el reconocimiento de esa Bolivia que en un 74% del Censo de 1950 considerada rural, e irrumpió para completar a los habitantes de la patria. La Guerra del Chaco fue el detonante para su reconocimiento al haberlos integrado como soldados.

Las mujeres pasaron un camino complicado, relegadas al silencio íntimo y obligatorio de la obediencia, hasta el momento que el ejercicio de sus derechos pasó por ser reconocidas como sujetos y que podían ejercerlos sin permiso de sus maridos hasta los que se plantean hoy con la libertad sobre sus cuerpos. Y siguen el reconocimiento de los derechos de las comunidades LGBT que, con un manto de valores cuestionados y prejuicios, habían sido condenados a la ignorancia de su existencia.

Ninguno de esos derechos es perfecto ni se ejercen a plenitud a pesar de los avances. La existencia de fraudes electorales, desconocimiento del estado de derecho, de la separación de poderes, discriminación, violencia contra la mujer, violación de los derechos humanos y del pensamiento, necesitan ser superados en el siglo XXI.

El tema de nuestra autoidentificación en el Censo tiene esa importancia. Este es el momento para dar un paso hacia una sociedad madura que proponga encuentros y concertaciones.

El Mundo ha optado por la cultura y la ciudadanía como elemento de relacionamiento, reconociendo la pluriculturalidad de las personas y las sociedades, y que combinan origen, formación, lenguas, creencias, valores y superan las connotaciones raciales. La nación boliviana está conformada por bolivianos y bolivianas que valoramos la diversidad cultural que se expresa en la existencia y aporte de nuestra historia, de las naciones y pueblos indígenas, la diversidad construida en las ciudades, en las regiones, en las organizaciones políticas, sociales, económicas y productivas, en las dificultades y contradicciones que tienen las sociedades humanas y para nosotros, forman parte del denominado Estado Plurinacional.

Desde la investigación, junto con Mercedes Nostas y Alcides Vadillo, hemos sugerido esta reflexión para dar cumplimiento a la Constitución en su Artículo 3°, cuando dice que forman la nación boliviana: a) las bolivianas y los bolivianos, b) las naciones y pueblos indígena originario campesinos, c) las comunidades interculturales, d) las comunidades afrobolivianas.

Visto el debate que se está produciendo, le haría tanto bien al poder, escuchar. Este es un buen momento para la ciudadanía, la ciencia y el conocimiento.

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