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14 de marzo de 2022, 4:00 AM
14 de marzo de 2022, 4:00 AM

Ya todos conocemos las consecuencias del covid-19 en nuestro país y el mundo, además de las pérdidas de seres queridos, el deterioro profundo de las economías familiares.

Las mujeres en este periodo han tenido una sobrecarga de trabajo no remunerado y en muchos casos ni siquiera valorado. Este periodo se transformó en triple trabajo para las mujeres, su rutina no solo es trabajar profesionalmente y encargarse del cuidado del hogar, sino que incluyó un nuevo rol la escuela en casa.

Según la Cepal, en 2020 la participación laboral de la mujer en América Latina y el Caribe fue de un 35,3 % frente a un 61,1 % del hombre.

La CAF indica que en 2020, 64 millones de mujeres perdieron su empleo en América Latina y el Caribe. Una señal importante de que es urgente priorizar la creación de empleos que beneficien a las mujeres por igual que a los hombres.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, menciona en un artículo para impulsar la reactivación económica y mitigar los efectos de la pandemia, que “… es indispensable realizar inversiones sostenibles e intensivas en empleo especialmente para las mujeres, promover la transformación productiva y el fortalecimiento y universalización de los sistemas de protección social”.

Por otra parte Natalia Wills, representante de ProMujer, indica que “la mayor pérdida de empleos en las mujeres se explica por varios factores estructurales, por una parte, porque es en ellas en quienes recaen mayormente las labores de cuidado, mismas que se incrementaron sustancialmente con la pandemia. Por otra parte, porque la mayoría de los empleos de mujeres están en el sector servicios y comercio, mismos que han sufrido mayor impacto con las cuarentenas y cierres en la región. En tercer lugar, la brecha salarial ha empujado a priorizar los empleos de los hombres dentro de las familias”.

En nuestro país, en octubre de 2020, la exviceministra Claribel Aparicio propició un encuentro de mujeres emprendedoras y empresarias que definieron siete puntos para la reactivación económica femenina, entre los más importantes la de abrir nuevos mercados internacionales, integrar la digitalización y el comercio electrónico y reducir los procesos burocráticos tanto para la creación de empresa, como la puesta en marcha de las mismas.

Además de estos aspectos identificados por nuestras mujeres empresarias y emprendedoras y recogidas en el mencionado encuentro, y revisando todas las sugerencias de la Cepal para la reactivación económica sugerida en su informe especial covid-19 - La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad – pienso que los principales aspectos a impulsar en nuestro país son:

1. Estímulos tributarios – impositivos
2. Estímulos para que las empresas que contraten mujeres
3. Promover nuevos productos o servicios desde la banca para las mujeres emprendedoras y empresarias, que contemple mejores intereses para micro y medianas empresas impulsadas por mujeres, o por ejemplo tomar políticas flexibles como lo hacen con ciertos sectores, como el agrícola.
4. Programas educativos sobre inclusión tecnológica para las mujeres
5. Programas formativos y de certificación en las nuevas habilidades que el mercado demanda.

La realidad actual exige que Bolivia aproveche el potencial que tenemos las mujeres para aportar en la economía del país, porque queremos aportar y porque es tarea de todos.

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