Escucha esta nota aquí

¿Está loco, por qué habla con sus esculturas como si tuviesen vida propia? Le preguntaron una vez al artista plástico cruceño Yefrin Acuña, porque él dijo que conversaba con sus obras.

Sí, estoy loco, pero loco por el arte, por la pintura y la escultura, mediante las que me expreso y transmito lo que siento, lo que soy”, manifestó el creativo.

Dice que desde niño tenía en mente ser artista plástico. Le encanta la estética, los colores y las formas que dan paso a una vida con dimensión visual, ya sea por medio del metal, la cerámica o la madera.

Por ello, cuando salió bachiller, hace 11 años, no dudó en entrar a la Uagrm a estudiar la carrera de Arte, donde su graduó. Después siguió estudiando en talleres de artistas, pues cree que el aprendizaje y el crecimiento es constante.

Tiene 29 años y es pintor retratista. Realiza cuadros por encargo, que es su fuente de ingreso económico. Y en cuanto a la escultura trabaja con bronce y con madera.

Actualmente lo hace en sus talleres de La Guardia y del Plan 3.000, dependiendo el tipo de trabajo que debe realizar.

Partos, luz de vida

La bisabuela de Acuña era partera y él recuerda lo que ella contaba sobre el proceso del desembarazo, sobre todo en el campo, donde hay pocos médicos y el trabajo de alumbramiento se los dejan a estas mujeres.

Las gestaciones de su madre y sus respectivos partos también marcaron su vida. “Dar a luz es algo tan mágico, es maravilloso ser testigo de cómo un bebé ve por primera vez la luz. Y yo como artista, con mis manos puedo alumbrar una obra”, dijo.

Relata que para concebir sus obras de Manos con historia acompañó varios procesos de parto. Habló con ancianas matronas y con las mujeres que desembarazaban en sus respectivas casas, en la zona del río Pilcomayo, en el departamento de Tarija.

Dice que nada se compara con ese momento. Primero de incertidumbre, luego de dolor, finalmente de alegría cuando se ve al bebé y se sabe que está sanito.

 
Proceso artístico

Yefrin Acuña cuenta que luego de haber sido testigo de varios partos caseros escribió en su agenda buena parte de esa experiencia. Después empezó a diseñar sus obras, a dibujar las formas y los gestos que tendrían.

Y finalmente manos a la obra. En su taller realiza todos los procesos de creación de la escultura. La selección de los materiales, la fundición del bronce y finalmente su pulido, antes de poder decir que su trabajo está concluido.

En este caso fueron 22 las esculturas. Todas relacionadas con las mujeres embarazadas y el parto. Dice que cada una tiene su propia historia, que son reales, que es la experiencia que vivieron varias mujeres y él fue testigo del alumbramiento.

Sobre el metal del bronce cuenta que para convertirlo en una escultura pasa por un proceso de limpieza. Resiste a la corrosión, posee un color atractivo y dura una eternidad, por ello es uno de los metales preferidos de los escultores.

Se presta a la manipulación plástica y permite que le den la forma que el artista desea. Es excelente para este tipo de obras, cuenta.

El otro material que le gusta trabajar en sus esculturas es la madera, por ser sensible y fácilmente se adapta a la creatividad del escultor. Algunas veces se tiene que seguir la forma de las troncas y las líneas de las vetas, con lo que se consigue un trabajo más bonito, cuenta.


Recorrido nacional

Después de exponer en la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, Acuña llevará sus obras de Manos con historia a otros lugares del país.

Durante todo julio serán exhibidas en una de las galerías de la Casa de la Libertad en la ciudad de Sucre, y en agosto en la Casa de la Moneda de Potosí.

Tiene invitaciones para exponer en otros sitios y están organizando las fechas y los lugares exactos para hacerlo, comentó.

Cree que el arte tiene que exhibirse, que nada sirve si se crean obras hermosas si el público no las aprecia. Por ello Yefrin Acuña quiere recorrer todo el país con Manos con historia.

Comentarios