Lluis Pastor, experto en innovación educativa on line, sostiene que el cambio verdadero debe transformar las metodologías y los procesos de formación.

19 de junio de 2024, 15:00 PM
19 de junio de 2024, 15:00 PM

La tecnología se ha infiltrado en casi todos los aspectos de nuestras vidas. Hoy, es impensable realizar cualquier actividad sin su intervención. Vivir al margen de la tecnología es, sencillamente, imposible.

La educación no es ajena a esta realidad. La innovación educativa, a menudo malinterpretada como la mera integración de dispositivos tecnológicos en el aula, va mucho más allá.

Lluis Pastor, experto en innovación educativa online, sostiene que la auténtica innovación en este campo radica en la implementación de nuevas metodologías y procesos que mejoren significativamente el aprendizaje. Esto incluye cambios en el acompañamiento de los estudiantes, la introducción de nuevas figuras educativas y la transformación del ecosistema educativo en su totalidad.

“La auténtica innovación educativa es aquella que aplica cambios metodológicos de procesos y tecnológicos y que, al final, podemos validar mejoras en los resultados, lo otro son sólo pruebas”, asegura el experto español. Agrega que no se trata de seguir modas pasajeras, sino de validar que las modificaciones realizadas aportan beneficios tangibles. “Innovar en educación implica un proceso constante de ensayo y error, refinamiento y validación”.

En este contexto, según Pastor, la educación online emerge como una solución poderosa que redefine las limitaciones de la educación tradicional. En lugar de depender del centro educativo y del profesor, el estudiante se convierte en el eje central del proceso educativo.

La educación online resuelve problemas comunes de la educación presencial, como el tiempo y los desplazamientos. Los estudiantes pueden acceder a la formación desde cualquier lugar y en cualquier momento que les convenga, eliminando barreras físicas y temporales.

Además, este modelo educativo ofrece flexibilidad para quienes trabajan o tienen otras responsabilidades. Las actividades se pueden realizar en horarios no laborables, y la formación se adapta a las necesidades individuales del estudiante. La educación online también incorpora figuras de apoyo que proporcionan una guía personalizada, a menudo más accesible que la del profesor en un aula tradicional.

Pastor puntualiza que “la educación online es un modelo educativo donde por primera vez en la historia, con carácter masivo, mucha gente puede aprovechar y ser ellos el centro de la formación. Es la formación la que se ajusta a sus necesidades, no ellos a las necesidades de los centros educativos”.


Impacto democratizador

El impacto democratizador de la educación online es innegable, según Pastor. Permite que un mayor número de personas accedan a la formación, independientemente de su ubicación geográfica o situación personal. Este modelo educativo es más accesible económicamente, ya que los costos suelen ser menores que los de la educación presencial.

La educación online no solo adapta la formación a las necesidades del estudiante, sino que también democratiza el acceso a la educación.

“Hace que cualquier persona pueda acceder a formarse porque no depende de un lugar, no depende de una hora y, muy posiblemente, tampoco dependerá de un precio, porque el precio de la educación online suele ser bastante más barato que el de la educación presencial”, manifiesta Pastor.

El experto participó en el “V Foro Internacional de Innovación Educativa: El futuro de la educación, reflexiones desde Bolivia para Latinoamérica”, organizado por la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Esto es fundamental para los países y las instituciones que buscan expandir el alcance de sus programas educativos y asegurar que más personas tengan la oportunidad de aprender y desarrollarse profesionalmente sin las restricciones impuestas por la educación tradicional. En la era digital, la educación online representa un avance significativo hacia una sociedad más equitativa y educada.

Educación online en la región: avances y desafíos

En nuestra región, la adopción de la educación online ha avanzado de manera significativa, pero no sin enfrentar ciertos desafíos. La pandemia por el Covid-19 fue un catalizador inesperado que obligó a la rápida implementación de plataformas de educación a distancia. Sin embargo, esta transición abrupta expuso tanto el potencial democratizador de la educación online como las deficiencias de los sistemas educativos existentes.

Uno de los principales obstáculos en muchos países de la región es la desconfianza hacia los procesos que pueden transformar profundamente el sistema educativo.

Pastor sostiene que existe una reticencia gubernamental a flexibilizar las leyes y reglamentos necesarios para la adopción plena de la educación online. Esta resistencia impide que se aprovechen plenamente las oportunidades que ofrece esta modalidad educativa para cerrar las brechas de acceso y calidad en la educación.

“En el mundo de la educación estamos frente a una realidad que, si modificamos algunos reglamentos, si flexibilizamos la posibilidad de hacer esta formación online, este país puede cambiar para bien (…). No tengan miedo, dejen que pase porque está generando nuevas oportunidades, está democratizando la educación en un país que tiene brechas y que hay que ayudar a coser esas brechas”, afirma.

A pesar de estas barreras, la pandemia demostró que es posible implementar sistemas de educación online de manera rápida, aunque en muchos casos la calidad no fue la adecuada. Las soluciones desarrolladas durante este periodo fueron comparables a hospitales de campaña: necesarias y funcionales en una situación de emergencia, pero no ideales para el largo plazo.

“Este hospital de campaña educativo permitió que los procesos de aprendizaje no se detuvieran, pero también dejó claro que la educación online requiere planificación, recursos y una visión a largo plazo para ser verdaderamente efectiva”, dice el experto.

El avance en la región también se ha visto en el desarrollo de infraestructuras digitales y en la capacitación de docentes y estudiantes en el uso de herramientas tecnológicas. Sin embargo, la calidad de la formación online sigue siendo un tema pendiente. 

Es crucial entender que la buena formación online no es simplemente trasladar contenidos presenciales a plataformas digitales. Requiere diseñar experiencias de aprendizaje que sean ricas y estimulantes, utilizando metodologías que promuevan la interacción, la participación activa y el apoyo personalizado al estudiante.

En este sentido, la educación online tiene el potencial de ser no solo una alternativa a la educación presencial, sino una opción que ofrezca una experiencia educativa más fructífera y enriquecedora. Para ello, es esencial que las autoridades educativas en la región superen el miedo al cambio y adopten políticas que fomenten la innovación y la calidad en la educación online.

Para Pastor, la buena formación online es aquella que se preocupa de buscar la manera en que la experiencia del estudiante sea la mejor posible.  Por eso, el futuro de la educación en la región dependerá de la capacidad de los gobiernos y las instituciones educativas para reconocer y aprovechar las oportunidades que brinda la tecnología. Si se logra una integración efectiva de la educación online, se podrá democratizar el acceso a la formación, permitiendo que más personas, independientemente de su ubicación geográfica o situación socioeconómica, puedan acceder a una educación de calidad.

Latinoamérica ha dado pasos importantes hacia la educación online, pero aún queda un largo camino por recorrer para garantizar que esta modalidad educativa cumpla con su promesa democratizadora. Superar la desconfianza y fomentar la calidad serán claves para lograr una educación más equitativa y accesible para todos.