Según el reporte, en Bolivia están registradas 1.307 personas con nombres provenientes de personajes creados por el reconocido diseñador de personajes japonés Akira Toriyama, quien falleció a principios de marzo

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18 de marzo de 2024, 8:24 AM
18 de marzo de 2024, 8:24 AM

“Gohan”, “Blanca Nieves”, “Gasparín”, pero también “Hitler”, “Stalin” entre otros, son algunos de los nombres raros, peculiares o inusuales registrados en Bolivia, de acuerdo con un reporte del Servicio General de Identificación Personal (Segip).

Según el reporte, en Bolivia están registradas 1.307 personas con nombres provenientes de personajes creados por el reconocido diseñador de personajes japonés Akira Toriyama, quien falleció a principios de marzo.

De acuerdo con el historiador y docente de la carrera de Periodismo de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, Javier Zárate, este fenómeno no es nuevo y responde a los procesos de aculturación por los que pasa la sociedad, buscando la mimetización e identificación de los hijos con culturas o personajes.

“Es un proceso típico de aculturación, ahora estamos escuchando que hay una buena cantidad de nombres que vienen de animes, pero en su momento fueron nombres de la Biblia, o fueron nombres de personajes históricos, durante mucho tiempo fueron nombres de novelas mexicanas o venezolanas que establecían esos nombres para varones y mujeres”, explica el experto.

Zárate indica que las modas influyen en los nombres con los que los padres inscriben a sus hijos, así como otro tipo de tendencias.

“Estos nombres raros responden a comportamientos sociales muy relacionados con la moda, con la pretensión de identificación o la búsqueda de la autoidentificación de los padres con determinados modelos que aparecen por distintos motivos, la televisión, las series, las películas y hace varios años, otros insumos convencionales como la biblia o la historia”.

El fútbol es otro de estos elementos, ya que en los años posteriores a los campeonatos mundiales muchos niños son llamados como las principales estrellas de los torneos.

Por ejemplo, el historiador indica que, en los años posteriores a la Revolución de 1952, hubo una explosión de nombres relacionados con los actores políticos que formaron parte del proceso y posterior gobierno.

“Después de la Revolución del 52 me imagino que hubo muchos Víctor, Hernán o Juan, en referencia a Víctor Paz, Hernán Siles y Juan Lechín. Son ejercicios de identificación de las personas adultas con sus hijos y con determinados referentes sociales que están de moda y con los que hay un proceso de mimetización, de identificarse con ellos los que promueven este tipo de cosas y esto sucede en muchísimos lugares del mundo”, agrega.

En Corea del Sur y Japón, por ejemplo, personas adultas buscan cambiar de nombre al de sus ídolos, explica el historiador.

Unifranz

Es un proceso típico de aculturación, ahora estamos escuchando que hay una buena cantidad de nombres que vienen de animes

Otros nombres

Lionel Messi, John Cena e, incluso, Blancanieves. Los padres también se han inspirado en nombres de personajes de novelas turcas como Fatmagul o Sherezade.

La lista de los nombres extraños continúa, con John Smith, Lady Diana, Gringo, Elizabeth I, Solomeo, Anastalón, Aeropajita, entre otros.

Cabe señalar que en 2023 se entregó a la Asamblea Legislativa Plurinacional el proyecto de la “Ley de Identidad Cultural y del Nombre”, para su tratamiento y revisión. El proyecto de Ley fue presentado por el vocal del TSE, Tahuichi Tahuichi Quispe, quien asegura que la norma facilitará el cambio de nombres y beneficiará a la población con el “derecho al consentimiento”.

La norma permitiría que una persona que tiene un nombre denigrante, que afecte a su honra o dignidad, pueda cambiarlo. Tahuichi Tahuichi afirmó que en Bolivia existen nombres como: Hitler, Lucifer, Gasparín y otros, los cuales provocan que los niños sufran de bullying.

La autoridad electoral también detalló que esta propuesta incorpora el “Derecho del consentimiento”, es decir, cuando uno adquiere la ciudadanía y la mayoría de edad a partir de los 18 años, podrá “consentir” su nombre, o sea, si éste le genera un daño psicológico, a su honor o por razones del derecho a la identidad, podrán cambiarlo sin tener que hacer un trámite judicial.

De esta manera se dará la posibilidad al ciudadano mayor de edad, por única vez, de decidir voluntariamente cambiar su identidad por la vía administrativa ante el Servicio de Registro Cívico (Sereci).