La creciente complejidad y rapidez de los cambios en los entornos empresariales está llevando a empresas e instituciones a apostar por líderes en vez de jefes para sus cargos ejecutivos y directivos

23 de febrero de 2024, 9:00 AM
23 de febrero de 2024, 9:00 AM

La creciente complejidad y rapidez de los cambios en los entornos empresariales está llevando a empresas e instituciones a apostar por líderes en vez de jefes para sus cargos ejecutivos y directivos.

Esta preferencia surge de la necesidad de responder de manera ágil a los desafíos del mercado, fomentar la creatividad y el compromiso entre los empleados, y liderar a través del ejemplo para navegar por cambios tecnológicos y tendencias globales, indica Diego Urioste, coordinador del Observatorio Nacional del Trabajo, centro de pensamiento estratégico de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

Los líderes son catalizadores de innovación y adaptabilidad, capaces de inspirar y motivar a sus equipos hacia la visión y objetivos organizacionales. A diferencia de los jefes, que se centran en el cumplimiento y el control, los líderes promueven un entorno de trabajo colaborativo y estimulan el crecimiento personal y profesional.

“Los líderes eficaces son capaces de crear una cultura organizacional que valora la retroalimentación, el aprendizaje continuo y la mejora constante, elementos cruciales para el éxito sostenible en el competitivo panorama actual”, puntualiza el economista y experto en gestión y políticas públicas.

“Los líderes serán aquellos que impulsen a otros”, decía Bill Gates, a propósito de su rol motivacional. En tanto, para Gabriela Mistral, los líderes deben pregonar con el ejemplo. “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino”, decía la poetisa chilena

Competencias demandadas por las empresas

El estudio “Competencias laborales en las empresas bolivianas”, realizado por el Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) de Unifranz, identifica algunas competencias que demandan actualmente las empresas para sus líderes.

Según el análisis, en el nivel estratégico de las empresas (líderes) se valoran, en mayor proporción, las competencias de comunicación efectiva, capacidad para inspirar y motivar a los equipos, pensamiento estratégico, toma de decisiones basada en datos, adaptabilidad, gestión de la diversidad y la inclusión, y competencias digitales.

El análisis resalta que, más allá de las habilidades técnicas, las competencias socioemocionales y de gestión son críticas para liderar eficazmente en el contexto empresarial boliviano.

“Las empresas buscan líderes que no solo sean capaces de dirigir equipos hacia la consecución de metas, sino que también puedan navegar por la complejidad y la incertidumbre, inspirar innovación y fomentar un ambiente de trabajo inclusivo y colaborativo. Este conjunto de competencias refleja una comprensión profunda de las necesidades actuales del mercado laboral y proporciona una guía valiosa para el desarrollo de líderes efectivos”, dice Urioste.

Líder no es lo mismo que jefe

Existe una tendencia, incluso en la actualidad, de considerar al líder como sinónimo de jefe. Sin embargo, para el experto son dos conceptos muy diferentes, cuya distinción fundamental yace en su enfoque y en cómo interactúan con sus equipos.

“Mientras que un jefe se enfoca en la tarea, el cumplimiento y el control, estableciendo objetivos a menudo sin consultar y esperando obediencia, un líder se orienta hacia las personas, buscando inspirar, motivar y desarrollar a sus colaboradores”, señala.

Los líderes, según Urioste, construyen relaciones basadas en la confianza, fomentan la innovación y el pensamiento crítico, y trabajan junto a su equipo hacia metas compartidas.

Este enfoque no solo mejora la satisfacción y el compromiso del equipo, sino que también conduce a resultados más sostenibles y efectivos al aprovechar las fortalezas colectivas y fomentar un entorno de trabajo positivo y colaborativo.

unifranz

Las empresas buscan líderes que no solo sean capaces de dirigir equipos hacia la consecución de metas

Habilidades blandas, clave para los líderes de hoy

En el contexto actual, la importancia de las habilidades blandas para los líderes no puede ser subestimada. Estas habilidades, que incluyen la inteligencia emocional, la comunicación efectiva, el pensamiento crítico, la adaptabilidad y la capacidad para motivar y unir a los equipos, son cruciales para el éxito de cualquier organización.

Urioste explica que el desarrollo de estas habilidades “permiten a los líderes conducir por los desafíos complejos del entorno de negocios moderno, fomentar un ambiente de trabajo positivo y productivo, e impulsar la innovación y el cambio”.

Si bien las habilidades técnicas son esenciales para entender los aspectos específicos de la industria y el trabajo en cuestión, son las habilidades blandas las que a menudo determinan la capacidad de un líder para aplicar ese conocimiento de manera efectiva, gestionar equipos con éxito y liderar organizaciones hacia sus objetivos estratégicos.

“En un mundo que cambia rápidamente y donde la tecnología evoluciona constantemente, la capacidad para aprender y adaptarse es tan importante como el conocimiento técnico en sí”, agrega.

El liderazgo efectivo implica un compromiso continuo con el aprendizaje y el desarrollo personal, ya que, en un mundo en constante cambio, los líderes deben estar dispuestos a adaptarse, aprender nuevas habilidades y aplicar enfoques innovadores para enfrentar los desafíos emergentes y liderar a sus equipos hacia el éxito sostenible.

Mantener al “tradicional jefe” es un riesgo para la empresa

La persistencia de esquemas tradicionales de jefatura en las empresas puede conducir a riesgos significativos que incluyen una disminución en la motivación y satisfacción laboral de los empleados, ya que los enfoques autoritarios pueden inhibir la creatividad y el sentido de pertenencia.

Además, la resistencia al cambio puede convertirse en un obstáculo importante para la innovación y adaptación a nuevas tendencias de mercado. La falta de participación en la toma de decisiones puede llevar a una menor identificación con los objetivos de la empresa y, por lo tanto, a una menor productividad.

Estos esquemas también pueden dificultar la retención de talento, ya que los profesionales de hoy buscan entornos laborales más colaborativos y dinámicos donde puedan crecer y contribuir significativamente.

“Estos riesgos pueden afectar negativamente la competitividad y la sostenibilidad a largo plazo de la organización en un mercado cada vez más globalizado y cambiante”, dice Urioste.