El tabaco, una planta cuyas hojas se fuman, mastican o aspiran, es una de las sustancias de venta legal más peligrosas para la salud humana

31 de mayo de 2024, 9:00 AM
31 de mayo de 2024, 9:00 AM

El tabaco, una planta cuyas hojas se fuman, mastican o aspiran, es una de las sustancias de venta legal más peligrosas para la salud humana.

A pesar de su legalidad, su consumo tiene efectos devastadores no sólo para los consumidores directos, sino también para aquellos expuestos al humo de segunda mano. Este humo contiene más de 4.500 sustancias tóxicas, muchas de las cuales son altamente perjudiciales para la salud.

Los datos sobre sus efectos son alarmantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que su consumo provoca más de 8 millones de decesos cada año, de los cuales cerca de 1,3 millones son pasivos (no fumadores) y que existe un alto porcentaje de consumo a nivel mundial (22,3 % el año 2020), constituyéndose en una de las mayores amenazas para la salud pública.

Es una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo, relacionado con enfermedades como el cáncer de pulmón, enfermedades cardiovasculares o enfermedades respiratorias crónicas, indica Patricia Avilés, directora de la carrera de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz.

“Adicionalmente, puede causar problemas de infertilidad, complicaciones en el embarazo y un mayor riesgo de infecciones respiratorias”, puntualiza.

Por su parte, Helen García, médico y docente de la carrera de Medicina, también, de Unifranz, asegura que su consumo no sólo daña la salud de las personas, sino que está asociado con reducciones de la productividad y con un impacto significativo en el gasto de bolsillo, factores que contribuyen a la pobreza de los individuos.

Cada 31 de mayo, la OMS celebra a nivel mundial el Día Mundial Sin Tabaco, destacando los riesgos para la salud asociados con el consumo de tabaco y abogando por políticas eficaces para reducir el consumo de tabaco.

¿Qué contienen los cigarrillos?

Los cigarrillos contienen más de 7.000 químicos, de los cuales al menos 250 son nocivos y más de 70 causan cáncer.

Avilés señala que algunos de los químicos tóxicos presentes en los cigarrillos incluyen:

        Nicotina: que es el componente adictivo principal.

        Monóxido de carbono: un gas venenoso que se encuentra en los escapes de los automóviles.

        Alquitrán: una sustancia que recubre los pulmones y puede causar cáncer.

        Formaldehído: utilizado para embalsamar cadáveres.

        Amoníaco: utilizado en productos de limpieza.

        Arsénico: utilizado en venenos para ratas.

        Cianuro de hidrógeno: utilizado en la fabricación de armas químicas.

        Benceno: encontrado en la gasolina.

        Cadmio: utilizado en baterías.

“Estos químicos no sólo dañan los órganos y sistemas del cuerpo humano, sino que también contribuyen, significativamente, a las enfermedades crónicas y a los diversos tipos de cáncer relacionados con el tabaquismo”, especifica la bioquímica.

Dependencia

El consumo de tabaco crea una fuerte dependencia tanto física como psicológica en los fumadores. Esta adicción es una de las razones por las cuales dejar de fumar resulta tan difícil.

La nicotina es el principal componente del tabaco que produce esta adicción. Se trata de un alcaloide que actúa sobre el sistema nervioso central, estimulando la liberación de neurotransmisores como la dopamina, lo que genera sensaciones de placer y recompensa.

Según Avilés, “esta acción sobre el cerebro crea dependencia física y psicológica, haciendo que los fumadores sientan la necesidad de continuar consumiendo tabaco para mantener estos efectos”.

La interrupción del hábito tabáquico puede desencadenar el síndrome de abstinencia, caracterizado por una serie de síntomas

Para la doctora García, al suspender el hábito tabáquico, los consumidores pueden presentar algunos síntomas, como la cefalea, nerviosismo, impaciencia, irritabilidad, frustración, dificultad de concentración, mareo, depresión, ansiedad, disforia, cansancio, somnolencia, insomnio, estreñimiento, aumento del apetito, irritación faríngea y deseo de fumar.

Unifranz

La nicotina es el principal componente del tabaco que produce esta adicción

Componentes nocivos

Su consumo prolongado está directamente asociado con numerosas enfermedades graves, incluyendo cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, enfermedades respiratorias crónicas y varios tipos de cáncer.

Estos elementos no solo deterioran la calidad de vida de los fumadores, sino que también afectan a sus familias y comunidades.

“El tabaco tiene efectos devastadores en los pulmones. La inhalación del humo del tabaco introduce una gran cantidad de sustancias tóxicas y carcinógenas en los pulmones, causando inflamación y daño a los tejidos pulmonares. Esto puede llevar a enfermedades crónicas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que incluye enfisema y bronquitis crónica. Además, del cáncer de pulmón”, agrega Avilés.

Impacto económico

El impacto del tabaco trasciende la salud individual, pues genera enormes costos económicos tanto a nivel personal como social.

Los gastos médicos asociados con el tratamiento de enfermedades relacionadas con el tabaco son significativos y representan una carga considerable para los sistemas de salud pública. Además, la pérdida de productividad debido a enfermedades y muertes prematuras relacionadas con el tabaco tiene un impacto negativo en la economía.

“El consumo de tabaco daña la salud y genera enormes costos económicos a las personas, sus familias y la sociedad en su conjunto. Está asociado con reducciones de la productividad y con un impacto significativo en el gasto de bolsillo, factores que contribuyen a la pobreza de los individuos”, reflexiona García.

La disminución en la capacidad de trabajo de los individuos afectados y el costo de los cuidados a largo plazo para las enfermedades crónicas agravan aún más esta situación.

Embarazadas y fumadores pasivos

Los efectos del tabaco no sólo lo sufren quienes lo consumen sino todas las personas expuestas, incluidos los niños, reflexiona García.

“Los efectos inmediatos del humo ambiental del tabaco incluyen irritación de los ojos, la nariz, la garganta y los pulmones. A largo plazo, la exposición al humo ambiental del tabaco se asocia con complicaciones respiratorias, distintos tipos de cáncer principalmente de pulmón y enfermedad cardiovascular”, dice la académica.

En tanto, según Avilés, la exposición al humo de segunda mano es dañina porque ocurre de manera involuntaria y prolongada, a menudo en espacios cerrados donde las concentraciones de humo pueden ser muy altas.

“También podría provocar complicaciones durante el embarazo y el parto por un mayor riesgo de aborto espontáneo y nacimientos prematuros, además de la posibilidad que el bebé sufra un desarrollo pulmonar insuficiente, asma e infecciones respiratorias”, manifiesta.

El tabaco representa una amenaza seria y multifacética para la salud pública y la economía. Abordar esta problemática es esencial para mejorar la salud de la población y reducir los costos económicos asociados.

“La acción colectiva y la implementación de políticas efectivas son cruciales para contrarrestar los efectos perversos del tabaco y construir un futuro más saludable y próspero para todos”, finaliza la médico Helen García.