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Cuatro años han pasado desde que el Congreso Universitario Nacional suspendiera sus reuniones para cumplir un duelo de 30 días por el fallecimiento del universitario Jonathan Quispe Vila. Aquel 24 de mayo de 2018, un proyectil lanzado por la policía segó la vida del joven estudiante de la Universidad Pública de El Alto. Cuatro años después, el próximo lunes 23 de mayo, el decimotercer congreso universitario retomará sus sesiones en medio de una crisis institucional.

"El congreso es el escenario donde (Max Mendoza) debe dar la cara y explicar las acciones que ha realizado en los últimos cuatro años. Su postura es de no asistir", revela el máximo dirigente de la Confederación Universitaria de Docentes (CUD), Carlos Salinas. 

El dirigente lanza algunas preguntas que deberían ser aclaradas por Mendoza, dirigente estudiantil. "¿Quién le ha avalado en esto? ¿Por qué no quiere acudir al Congreso?", desliza en los micrófonos de EL DEBER Radio.

Uno de los rostros visibles de esta cúpula sería Max Mendoza, un dirigente estudiantil de 52 años que acumula más de una década en la dirigencia. 

"Una cúpula de poder se ha encaramado en la dirigencia y distorsiona el cogobierno estudiantil". La denuncia proviene del propio Salinas, durante su entrevista en 'Influyentes', por EL DEBER Radio. 

Salinas entiende la relevancia del Congreso para recuperar la imagen del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB). Las sesiones se  reinstalarán el próximo lunes en Potosí, la misma ciudad donde días pasados fallecieron cuatro estudiantes durante una asamblea estudiantil.

En estos cuatro años, la cúpula a la que refería Salinas "ha tenido secuestrado al CEUB". La desinstitucionalización se evidencia en la toma de decisiones en contra del sistema universitario o el manejo discrecional de los recursos.

El dirigente docente es consciente de los apoyos que ha gozado Mendoza para mantenerse en el presídium del CEUB. "(Mendoza) No ha llegado por sí solo a donde ha llegado, tiene que haber una serie de elementos que han acompañado esto", dice Salinas.

La ruta para enderezar la labor del CEUB pasa por la necesidad de "exigir la devolución de recursos mal utilizados".  También por la reinstalación del Congreso. 

Salinas se muestra confiado ante esta posibilidad ya que cuenta con el respaldo de todas las delegaciones de las universidades públicas del país. "Los rectores han asegurado la presencia de las delegaciones", ratifica.

Sin embargo, mantiene cierto escepticismo ante lo que pueda suceder. "Las personas que no quieren que se reinstale el decimotercer congreso es porque tienen cuentas pendientes y oscuros intereses sobre el sistema universitario", afirma. 

Por el momento, Mendoza es una de las autoridades del CEUB que estará ausente. "La convocatoria - explica Salinas- está firmada por Mendoza y ahora rechaza la misma".


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