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En espíritu de comunión con el papa Francisco y con sentimientos de solidaridad con los que sufren esta enfermedad, el arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti invita a todos los fieles a unirse espiritualmente en oración, y recibir la indulgencia plenaria de acuerdo a las condiciones previstas.

El arzobispo pidió también a los sacerdotes  que motiven e inviten a los feligreses a participar desde sus hogares de esta celebración tan significativa en este momento de dolor y preocupación en el mundo entero. De la misma manera los animó a no desfallecer y a ser signos de caridad y esperanza, con su testimonio de fe y entrega pastoral.

El papa Francisco preocupado por la actual pandemia de coronavirus anunció una Bendición Urbi et Orbi extraordinaria, a realizarse en el atrio de la Basílica de San Pedro este viernes 27 de marzo, a las 18:00 hora local de Roma (13:00 en Bolivia).

Gualberti recordó que el Santo Padre invitó a todos a participar espiritualmente a través de los medios de comunicación. “Escucharemos la palabra de Dios, elevaremos nuestra súplica, adoraremos al Santísimo Sacramento con el cual al término daré la Bendición Urbi et Orbi y a la cual se añadirá la posibilidad de recibir la indulgencia plenaria”.

¿Cómo obtener la indulgencia?

Mañana 27 de marzo el Papa Francisco dará la bendición Urbi et Orbi al mundo, ante una Plaza de San Pedro que estará vacía debido a la pandemia del coronavirus, pero los fieles podrán obtener la indulgencia plenaria si siguen la transmisión por los medios de comunicación. En www.aciprensa.com explican que esta celebración se trata de una bendición Urbi et Orbi extraordinaria, pues los pontífices suelen impartirla solo el 25 de diciembre y el Domingo de Pascua.

Explican que el catecismo de la Iglesia católica indica que la indulgencia “es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos”.

Las indulgencias, que pueden ser parciales o plenarias, pueden obtenerse para uno mismo o para el alma de un difunto. No se puede ganar una para otra persona viva.

Para ganar la indulgencia plenaria hay que cumplir tres condiciones: confesión de los pecados, recibir la Sagrada Comunión y orar por las intenciones del papa. Esta oración, indica el Vaticano, “queda a elección de los fieles, pero se sugiere un ‘Padrenuestro’ y un ‘Avemaría’”.

Resaltan que el Vaticano precisa que “es conveniente, pero no necesario, que la confesión sacramental, y especialmente la sagrada Comunión y la oración por las intenciones del papa, se hagan el mismo día en que se realiza la obra indulgenciada; pero es suficiente que estos sagrados ritos y oraciones se realicen dentro de algunos días (unos veinte) antes o después del acto indulgenciado”.

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