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El café es de esas bebidas que tienen luces y sombras, pero a medida que aparecen más estudios, sus bondades destacan más frente a sus riesgos. Su compuesto principal, la cafeína, tiene importantes efectos sobre nuestro sistema nervioso y en los últimos años ha sido objeto de numerosos estudios científicos.

Esta bebida es más que un poderoso estimulante. Investigaciones afirman que tiene un efecto vasodilatador y ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes o algunos tipos de cáncer. Su consumo también se ha vinculado a una reducción en el riesgo de padecimientos como la enfermedad de Parkinson, cardiopatías,  diabetes tipo 2, cálculos biliares, depresión, suicidio, cirrosis, cáncer de hígado, melanoma y cáncer de próstata.

Un informe, realizado el año pasado por un equipo de investigación de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, concluyó que aunque la evidencia actual no es una razón para recomendar el consumo de café o cafeína para prevenir enfermedades, para la mayoría de la gente que bebe café con moderación “puede ser parte de un estilo de vida saludable”. Entonces, como todo en la vida, lo ideal es evitar los excesos, para disfrutar esta reconfortante bebida sin satanizarla.

Para saber más

Satanizado
Hasta 1991, la Organización Mundial de la Salud tenía al café en la lista de posibles carcinógenos. Había estudios, que ahora están desacreditados, en los que decían que fumar y beber café eran vistos como causantes de un mismo daño.

Adiós grasa
El café es una de las pocas sustancias naturales que ayuda a quemar grasa. La cafeína aumenta los niveles de adrenalina del cuerpo y libera los ácidos grasos, acelerando el metabolismo de una manera natural. Es de los principales componentes en las tabletas para perder peso.





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