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Con el nuevo mapa de Plan de Uso de Suelo (PLUS) que da paso a nuevo modelo de producción agrícola extensivo, sancionado por la Asamblea Departamental de Beni; esa región, no solo aspira convertirse en el nuevo granero del país, también proyecta un aporte de $us 1.000 millones a la economía nacional en la próxima década. 

Con datos de la Secretaría de Planificación y Desarrollo Económico de la Gobernación de Beni, después de 20 años, se actualizó el PLUS que pasó de ser una propuesta ajustada en la metodología FAO, a un modelo productivo que permite la diversificación de ganadería, goma, castaña y madera con la agricultura, permitiendo así la generación de mayores ingresos económicos.

Aclaran que en el anterior PLUS se disponía de 500.000 hectáreas para uso agrosilvopastoril, con la actualización se categorizaron más de 6,7 millones de hectáreas, compuestas por las categorías agropecuario extensivo, agropecuario intensivo y agrosilvopastoril. La particularidad del PLUS es que en sus categorías agropecuarias veta el desmonte convencional en un 97% -tumba y tala raza- y se abre, básicamente, a la práctica de lo que se conoce como la agricultura de pampas y de cerrado, esta última corresponde a áreas agrícolas con escasa vegetación arbórea.

En Marbán está casi la totalidad de la categoría de agropecuario intensivo, aunque el nuevo PLUS incluye todas las provincias benianas en la categoría agropecuario extensivo, bajo manejo y estacional.

Desde la Secretaría de Planificación y Desarrollo Económico hacen notar que a la par de la aprobación del PLUS debe acompañarse con políticas públicas y privadas, que incentiven la agroindustria a través de energía eléctrica barata, gasoducto, silos, etc. Indican, además, que abaratar el insumo de calcáreo debe ser una política departamental, porque en gran medida, sobre todo en las áreas de cerrado y la llanura aluvial, debe corregirse la acidez del suelo. 

Igualmente debe darse la habilitación de nuevas vías de transporte y comercialización, como la ruta al norte por la hidrovía fluvial hacia Porto Velho (Brasil).

El PLUS actualizado identifica tres sistemas de producción ya establecidos en Beni. Agricultura de las pampas, de cerrado y convencional -modelo de Santa Cruz-. 

La agricultura de las pampas y de cerrado se dan sobre las categorías agropecuario extensivo, estacional y bajo manejo, cuya superficie es de 8,7 millones de hectáreas. Estos dos sistemas no requieren desmonte, son amigables con el medioambiente, pero demandan conocer la topografía del terreno, niveles de inundación y enmiendas al suelo en tema de acidez. 

En el modelo de agricultura de las pampas, se viene cultivando arroz por más de una década, que pasó de ser un sembradío de subsistencia a convertir a Beni en la segunda región productora y la primera en promedio de rendimiento a escala país. En invierno permite cultivar leguminosas cuando los campos sistematizados son drenados. El sistema de cerrado (pampas con vegetación arbórea) introducido por inversionistas brasileños, se basa en corregir la acidez de suelo y trabajar con balance nutricional. Estas tierras altas e intermedias (San Joaquín y Los Lagos) permite cultivar todo el año. 

La agricultura convencional de Monte San Pablo, es un conjunto de actores de agricultores locales y de la provincia Guarayos. Su sistema es de tumba y quema del monte. Por ser un área intervenida y de poco valor forestal se ha categorizado como agropecuario intensivo, cuya superficie es de 301.543 hectáreas y representa el 3% de las categorías agropecuarias. A partir de la vigencia del PLUS, toda actividad de desmonte está regulada por el instrumento POP, de la Autoridad de Bosque y Tierra, mismo que es obligatorio en las reglas de intervención, donde se permite el desmonte. 

Otras miradas 

Para el impulsor de la reapertura de la hidrovía Mamoré-Madeira-Amazonas en Beni, Rolf Köhler, con el nuevo PLUS, Beni, abre una puerta para salir de la pobreza porque se habilitarán cerca de 5,8 millones de hectáreas para desarrollar agricultura mecanizada de alta productividad. En términos económicos, como dato, dijo que una vez la frontera agrícola alcance un millón de hectáreas, la producción que se logre, dejará réditos económicos por $us 1.000 millones para la economía de Beni y nacional en la próxima década. 

Expresó que la gran agricultura -siembra de soya, maíz y sorgo- está proyectada en la provincia Mamoré, parte de la provincia Iténez, el centro y norte de la provincia Yacuma y sur de la provincia Vaca Díez. Esas son áreas de cerrado, formaciones fitogeográficas de sabanas y pampas con escasos árboles. En estas zonas se proyecta, además, la creación de centros de confinamiento para ganado bovino de carne.

Köhler comentó que hay inversionistas, principalmente brasileños y argentinos, que han ‘aterrizado’ en Marbán y San Joaquín. 

El inversionista Oswaldo Barriga, señaló que el grupo empresarial del cual forma parte, desarrolla actividades agrícolas, desde hace tres años, en la provincia Marbán, zona con alto potencial para expandir la agricultura y la pecuaria. 

Para revertir la limitación de mayor rendimiento en campo, a decir de Barriga, el gran problema de Bolivia, debe trabajarse en un know how nuevo aplicando sistematización, mecanización y uso de tecnología de avanzada para los cultivos que se dan en la zona. 

Hace tres meses, desde el sector ganadero de Beni se indicó que la hoja de ruta está definida. En 1,5 millones de hectáreas en las provincias Cercado, Mamoré y Marbán perfilan combinar la producción ganadera y de granos; y en 3 millones de hectáreas del norte de Yacuma y Ballivián y parte de Vaca Díez; y en otras 1,5 millones de hectáreas en el noroeste de Mamoré e Iténez, se trabaja en pruebas piloto de suelo para sembrar pastos y cultivar granos. Con esta planificación, estima que el hato bovino crecerá de 3 a 5 millones de cabezas en la próxima década.

Lectura productiva 

Para el asesor agrarista de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Fernando Asturizaga, si la modificación del PLUS de Beni tiene el adecuado respaldo técnico puede convertirse en una herramienta de desarrollo fundamental para ese departamento, dado que la ganadería tendría que terminar de regularizar su derecho propietario y con ello su titulación, lo que les permitiría acceder a créditos.

En criterio de Asturizaga, en primera instancia Beni debería apostar a incrementar su hato pecuario, lo demás vendrá por añadidura. “Lo otro es que debe dar condiciones atractivas para la inversión y ahí hay que mejorar la infraestrutura productiva y el acceso a mercados”, puntualizó.

Perfil técnico 

En criterio de Marin Condori, investigador agrícola, lo que debe evitarse es la deforestación de bosques sin planificación y la mercantilización de tierras fiscales. “Para ser competitivos y ser polo productivo, la tecnología es imprescindible. Hoy se cuenta con tierras para agricultura y experiencias en manejo de cultivos industriales; sin embargo, faltan carreteras, puertos, ferrovías y centros de acopio”, apuntó.