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Ayer, el equipo Res-π (Respi), creado por ingenieros de la Universidad Mayor de San Andrés, fue utilizado en un paciente crítico que llegó sin respirar al área de emergencia del Hospital de Clínicas de La Paz.

El equipo, diseñado para ayudar a respirar tanto con mascarillas como con intubación, estuvo dos días instalado en el hospital. Para llegar a ese momento crítico, se hizo un trabajo previo de validación en el que intervinieron médicos intensivistas. Carlos Ibáñez, Luis Sandy y médicos del gobierno municipal de La Paz, dieron las pautas de lo que necesitaban del equipo.

Con esa información, se verificó la fidelidad de las lecturas de los sensores con el Instituto Boliviano de Metrología (Ibmetro). Cuando comprobaron que esas lecturas eran precisas, empezaron la certificación con el Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (Ibnorca). Usaron los requisitos para equipos respiratorios de una norma ISO 10651, que si bien es para equipos manuales, fue adecuada para Resπ, que opera electrómecanicamente.

El paciente que llegó no respiraba porque sufrió un accidente. Se decidió conectarlo al respirador para no utilizar uno que estaba destinado a pacientes con Covid-19.

Durante una hora, el equipo hizo respirar al paciente. Después de ese tiempo, comenzó a respirar por sus propios medios y salió del estado crítico. Fue desconectado y le hicieron una tomografía para luego conducirlo al quirófano.

Los médicos del área de emergencias del Hospital de Clínicas están elaborando el informe de todo el procedimiento.

Según Jaime Sánchez, que encabeza el proyecto, pueden hacer un convenio con el gobierno municipal, para empezar a fabricar este equipo portátil y Meditec, un equipo estacionario más grande. Resπ tiene la ventaja de que puede conectarse a la toma de corriente de cualquier vehículo (como una ambulancia) y además tiene baterías que le permiten funcionar durante una hora.

Meditec, el equipo estacionario, tiene un costo de 16.500 bolivianos; Resπ, el portátil, cuesta 12.800.

Este mismo equipo de profesionales, puede elaborar el software que necesitan los 170 respiradores comprados a España, en una polémica transacción que desencadenó un proceso legal a varios funcionarios. “Los abrimos, los estudiamos y diseñamos el software. Que el Gobierno nos instale un par de analizadores de ondas para este tipo de trabajo y lo hacemos. Así no se paga un peso más. Como universidad no podemos permitir que chantajeen al Estado. Esos respiradores están guardados. Los doctores del San Juan de Dios no los pueden usar”, comenta.

Interés en Tarapacá

Hoy, el intendente de Tarapacá, la zona norte de Chile, ratificó su interés en adquirir tres respiradores fabricados por la Universidad Católica. 

La intención, dijo el intendente Miguel Ángel Quezada, en Iquique, es probar los respiradores, comprar más si son satisfactorios o fabricarlos bajo licencia. 

Incluso, mencionó la posibilidad de fabricarlos en la Zona Franca de Iquique, en lo que podría ser una cooperación binacional, para crear empleos. El respirador Mambu (Mechatronic Ambulatory Medical Breathing Unit), según una alta autoridad de la Universidad Católica, sigue en proceso de validación.

Nos ha caído muy bien el interés del Gobierno de Tarapacá. Vamos a hacer las pruebas internacionales. También estamos trabajando con varias universidades, como la Católica del Perú y con una de México”, dice el académico, que prefiere no ser nombrado hasta que las certificaciones estén listas.

Respi, la versión portátil. 



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