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Ocho policías han sido detenidos y puestos a disposición de la justicia, luego de que fueran sorprendidos robándose siete kilos de cocaína que debían ser incinerados en la capital beniana, Trinidad.

El ministro de Gobierno, Arturo Murillo, hizo conocer lo ocurrido a tiempo de lamentar la situación. "Ayer presentamos el decomiso de 312 kilos de cocaína en Trinidad y se dispuso que los mismos debían ser incinerados. Sin embargo, no faltan los vivos que camino hacia ese procedimiento se robaron 7 kilos de cocaína", apuntó el ministro.

Murillo señaló que inmediatamente se detectó la falta de esa cantidad de droga, como primera acción se detuvo a todos los policías que participaron de acto de presentación y luego se identificó a los siete agentes que robaron la sustancia controlada.

La autoridad gubernamental lamentó que aún sigan existiendo 'lunares negros' dentro de la Policía y aseveró que desde su cartera de Estado se actuará de manera frontal y decidida contra este tipo de personas. "Cómo por un kilito van a dañar su carrera como policías", apuntó la autoridad, a tiempo de admitir que le daba vergüenza hacer este tipo de anuncios a los medios de comunicación.

La droga fue secuestrada en un operativo realizado en los alrededores de la laguna San Pedro, de la provincia Itenez, donde se detectó un laboratorio de cristalización de pasta base de cocaína desmantelado y una pista clandestina. Al revisar los alrededores del lugar los agentes antinarcóticos encontraron 8 bolsas de yute con 303 paquetes tipo ladrillo de estupefaciente, que dio como peso final 312 kilos de cocaína. 

Esta droga tenía un valor de en el mercado local de más de $us 700.000, mientras que su precio se duplicaba si lograba llegar al exterior del país alcanzando un monto aproximado superior al millón y medio de dólares.

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