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"Vidrio de celulares a solo 10 Bolivianos" se escucha gritar a un joven en reiteradas ocasiones en medio de decenas de vendedores en la calle Amboró, en el antiguo mercado La Ramada. 

Es cerca del mediodía, del quinto mes de cuarentena por la pandemia, y esta calle está tomada por ambulantes que colocan sus carpas y ofertan distintos productos, principalmente ropa. Uno está al lado del otro. Hay mayor aglomeración en la esquina de la calle Amboró y Sutó. La mayoría de los vendedores ocupa barbijo, aunque varios lo colocan solo en el mentón, sin cubrir su nariz. Otros, incluso comen en medio de la gente y colocan su barbijo en su cuello. 

Fotografía: No todos los comerciantes utilizan el barbijo correctamente

Uno de los comerciantes, que vende ropa de invierno, justifica que necesita ganar dinero porque estuvo sin trabajo por mucho tiempo. "En medio de esta crisis la solución no es prohibirnos o sacarnos de aquí. Todos estamos pasando problemas económicos", señala el joven que tiene un chulo y barbijo y no quiere identificarse. 

Tan solo en la esquina con la calle Sutó se observa ventas de otros productos, esta vez de la canasta familiar: frutas y algunas verduras se exponen en carritos.  En los alrededores hay personas que deambulan ofreciendo principalmente barbijos de tela. 

Sobre la calle Sutó, casi al salir a la Grigotá, una joven vende carteras. Comenta que tenía miedo de salir, pero volvió a vender porque necesita ganar dinero luego de tantos meses sin ingresos. "Por lo menos por esta época nos deberían dejar vender. Todos estamos en crisis", remarca. 

En las aceras de la avenida Grigotá la situación se repite, hay ambulantes, aunque en menor cantidad. Por más de una hora no se observó funcionarios municipales rondando el lugar. Aunque en la Alcaldía reiteraron que cuentan con personal que realiza controles esporádicos en distintos mercados de la ciudad. 

Las calles del antiguo mercado La Ramada fueron desocupadas hace más de tres años. Muchos de los comerciantes fueron trasladados a los nuevos mercados. Por algunos meses, las calles Amboró y Muchirí lucían despejadas, pero al poco tiempo volvió la disputa entre vendedores y funcionarios municipales por el uso de este espacio público. 

Contraste en la zona

Al lado de los ambulantes hay una hilera de vehículos estacionados, esto y unas mallas divide a este grupo con los que venden en los comerciales de los alrededores.  El contraste ahora es más evidente que en otras épocas, pues cada cierta distancia, en estos comerciales se instalaron cámaras de desinfección y hay guardias de seguridad que rondan por la zona. 


Fotografía: En la esquina de las calles Amboró y Sutó se ofertan productos de la canasta familiar en carretillas.