Escucha esta nota aquí

Hasta el 18 de agosto, el reporte elaborado por la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob Orgánica) registraba más de 350 casos sospechosos de Covid-19 en el pueblo takana, y un deceso, contagio atribuido a la salida de alguna que otra familia a los centros urbanos más cercanos, Riberalta o Cobija, para cobrar los bonos del Gobierno nacional.

Las cuatro comunidades que se encuentran por el río Madre de Dios (Toromona, Puerto Pérez, Las Mercedes y el Tigre) ahora piden a las autoridades que les faciliten el acceso al bono a través de la visita del banco móvil a la zona.

"Para llegar a esos lugares tenemos que gastar hasta Bs 500, y encima nos contagiamos, además, el lado beniano está hasta a dos días y medio de viaje, muchas veces con 12 horas de navegación", explicó Rolando Justiniano, presidente de la Central de Comunidades Indígenas Takanas Río Madre de Dios.

Este pueblo indígena, uno de los 34 de tierras bajas, vive de la venta de la castaña, pero debido a la cuarentena, ha tenido que reducir su producción por falta de compradores, o rematar las cajas, que antes costaban Bs 150 y por las que ahora les dan Bs 50.

Según Justiniano, la ayuda pública recibida hasta el momento solo ha sido de parte del municipio Ixiamas, y nada de las instancias departamental ni nacional. Adicionalmente, la Cidob Orgánica les ha entregado, con aportes de la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica), ayuda internacional en víveres. "Hace dos semanas les dimos cinco toneladas de víveres", informó Roni Ribera, asesor de política orgánica y autonomía de la Cidob.

"Mandamos nuestros reportes de territorios indígenas, hemos hablado con los ministros involucrados en el tema pidiendo atención con alimentos, salud y pago de bonos, pero hasta hoy no han hecho posible el pedido. Si salimos a la ciudad, todo nuestro bono se va en pasajes. Los hermanos están esperanzados en ese pago de los bonos y están pregunte y pregunte", agregó Justiniano.

Foto: Una postal del pueblo takana, que intentó autoaislarse por seguridad, pero varios pobladores tuvieron que salir a la ciudad para aprovisionarse y cobrar bonos