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Al menos 12 familias de la comunidad Circulación, del pueblo Weenhayek en el municipio de Villa Montes, están viviendo en la intemperie después de que sus casas quedaran al borde del desplome por la crecida del río Pilcomayo.

"No vemos ningún apoyo de las autoridades de la Alcaldía y la Subgobernación hasta el día de hoy. No hemos recibido ni un kilo de arroz. Tenemos hijos y queremos que nos colaboren con algo", demandó Mario Acosta, vecino de esa comunidad indígena.

Fabián Cortez, comunario de Capirendita, reafirmó que las familias damnificadas en Circulación viven en la intemperie y no recibieron asistencia  pese a que la comunidad se encuentra a 10 kilómetros de la ciudad de Villa Montes.

Según Acosta, las casas están construidas en la margen derecha del Pilcomayo y las abandonaron en la víspera de la Navidad, por el riesgo ocasionado por la crecida del río.

Las familias afectadas se vieron obligadas a retirar sus pertenencias y actualmente viven en carpas artesanales en medio de la persistente lluvia que asola al Chaco tarijeño.

"Esperamos que las autoridades escuchen nuestro reclamo y nos atiendan", expresó Acosta, al agregar que Los Pozos es otra comunidad indígena que también se vio afectada debido a la riada que anegó los terrenos agrícolas.

Mientras tanto, aguas arriba del crecido río Pilcomayo, se continúa con la búsqueda de dos personas desaparecidas tras hundirse una balsa artesanal el pasado sábado.

El director de Gestión de Riesgos de la Gobernación de Tarija, Reiner Figueroa, informó que esta mañana los bomberos voluntarios ingresaron en dos oportunidades al río aprovechando que redujo su caudal pero no hubo éxito alguno.

Agregó que el rastrillaje se reanudará en la tarde y el objetivo es llegar a una isla rodeada por el río para verificar si están los cuerpos del joven y la niña que fueron arrastrados por el turbión.

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