Escucha esta nota aquí

Juan Terrazas acudió a su Seguro de Salud cuando presentó signos de resfrío, que más tarde resultó ser coronavirus. Allí, el médico de turno en el sector Covid-19 tras evaluar su estado de salud, le consultó si ya había tomado algún medicamento. Terrazas informó que ya había consumido ivermectina y azitromicina porque sospechaba que podría tratarse de coronavirus. Caso contrario, el galeno le tendría que prescribir ambos medicamentos. Además, le tomaron radiografía y tomografía de sus pulmones. La ivermectina y la azitromicina forman parte del procedimiento establecido por su seguro de salud al cual está agradecido por la atención recibida. El fue un paciente ambulatorio, que actualmente venció el coronavirus y retornó a sus actividades rutinarias. Sin embargo, en otras cajas de salud, la ivermectina, por ejemplo, no forma parte de la normativa para tratar pacientes con Covid-19. Esto refleja la diferencia de criterios entre los médicos, especialmente los que se encuentran en primera línea en la lucha contra el Covid-19 a la hora de aplicar el protocolo contra el virus.

Recordemos la controversia que se desató por el uso de ivermectina en el país, en los pacientes con síntomas de Sars-CoV-2, especialmente en el departamento de Santa Cruz, después de que el nefrólogo Erland Vaca Díez, argumentara de manera pública su acción y eficacia a la hora de combatir este virus invisible, posición que logró apoyo del Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra. Finalmente, desde el Ministerio de Salud, las autoridades decidieron aprobar el uso y aplicación de la ivermectina, aunque con consentimiento del paciente, previo ser informado.

Similar fue lo que ocurrió a la hora determinar el uso de la hidroxicloroquina. Algunos establecimientos de salud públicos y privados dicho fármaco no forma parte del protocolo para tratar el Covid-19, mientras que en otros está prescrito para el paciente. El argumento de algunos profesionales al respecto, es que la hidroxicloroquina puede provocar, posiblemente, una arritmia cardiaca, y de otros que está indicada para personas con artritis reumatoide, enfermedad autoinmune y no precisamente para combatir el coronavirus. La diferencia también se refleja a la hora de indicar respecto a la dosis establecida. Hay galenos que prescriben, por ejemplo, el consumo de azitromicina para personas con síntomas de Covid-19 durante 5 días, una dosis por día, en cambio, otros piden extenderlo hasta 7 días. Lo mismo ocurre con el ibuprofeno. Unos aconsejan consumirlo durante los primeros 14 días de la enfermedad (en el caso de pacientes ambulatorios) y luego suspenderlo, porque puede tener consecuencias, otros mandiles blancos, establecen su consumo hasta los 21 días y niegan que tenga un impacto negativo en la salud de la persona.


Una nueva controversia surgió por el dióxido de cloro. No está considerado precisamente como un fármaco o medicina, sino como una sustancia. Según el portal www.atsdr.cdc.gov. el dióxido de cloro se usa como blanqueador en las fábricas que producen papel y productos de papel, y en las plantas de tratamiento de agua que producen agua potable. El dióxido de cloro también se ha usado para descontaminar edificios públicos. Es soluble en agua y reacciona rápidamente con otros compuestos. Cuando reacciona en el agua, el dióxido de cloro forma forma iones de clorito, los cuales son también sustancias muy reactivas. La alta reactividad del dióxido de cloro le permite matar bacterias y otros microorganismos en el agua.

Pero no todos los médicos lo satanizaron al dióxido de cloro. Por el contrario,  sumó apoyo su uso en el país, especialmente cuando los departamentos de Beni y Santa Cruz registraban el momento más crítico de la pandemia, dado el número de fallecidos reportados. De hecho, el alcalde del municipio de San José de Chiquitos, defendió su uso de manera pública. La doctora Patricia Callisperis , junto con algunos galenos no lo censuró, como algunos representantes de colegios médicos y profesionales de la salud que están en primera línea en esta pandemia. En una de sus entrevista a un medio internacional (www.atsdr.cdc.gov),  dijo que el dióxido de cloro es una sustancia que al ingerir se está ingiriendo una molécula de cloro unida a dos moléculas de oxígeno, por lo que le permite al paciente oxigenar su cuerpo, además, que se trata de un producto antiguamente conocido como milagroso por la cantidad de enfermedades que cura. Asimismo, aclaró que el dióxido de cloro no es lo mismo que es hipoclorito de sodio (lavandina).

Wilfredo Anzoátegui, presidente del Colegio Médico Santa Cruz, indicó que cada galeno ha tenido criterio de libre elección, de acuerdo a protocolos internacionales, a la hora de aplicar el tratamiento para combatir el Covid-19, tomando en cuenta  las características clínicas que presenta cada paciente. "Me refiero a las complicaciones que puede presentar el paciente sobre la enfermedad, por ejemplo, complicaciones respiratorias, se ha adoptado criterios científicos y tratamiento con medicamentos que han sido demostrados científicamente, o aquellos basados en criterios o argumentos del profesional médico, pero bajo el consentimiento del paciente", puntualizó

Consultada sobre la normativa definida por el Gobierno nacional para tratar el
Sars-CoV-2, la ministra de Salud, María Eidy Roca, dijo que 
el protocolo establecido por el Ministerio de Salud es de aplicación en todos los establecimientos del país y que los Servicios Departamentales de Salud son los encargados de vigilar su cumplimiento. Agregó, que dicho protocolo debe ser aplicado en el sistema público, la Seguridad Social y el sistema privado de salud del país.