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No pudieron reunirse en algún restaurante o cocinar con todo el familión, como en años anteriores. Pero su alegría no es menor. Por ejemplo, Laura Gabriela Chambi estaba en La Paz cuando llegó el momento de que Wara Lucía comience a ver el mundo. Nació el 5 de marzo y cuando quiso retornar a Santa Cruz, ya la cuarentena estaba en curso. 

Tuvo que esperar los vuelos solidarios que se habilitaron para retornar. Una vez que estuvo en su casa, no volvió a salir. "Ni a la puerta", comenta. Está pensando cómo hacer con la vacuna que se debe colocar a los dos meses. "Tendrá que venir una enfermera para vacunarla, porque aquí la situación es más fuerte que en otros departamentos. Me da mucho miedo salir", confiesa. 

Los familiares que salen dejan su ropa antes de ingresar a la casa y se duchan. "Exageran con la limpieza porque estamos en contacto con ellaPor ella hacemos todo", dice. 

Carla Flores tuvo este miércoles, Día de la Madre, a su segunda hija. Eran las 7:30 cuando en el Hospital Francés se escuchó el primer llanto de Irene. "Tenía temor, porque aquí en el hospital hay pacientes con CovidPensé que me iban a mandar al centro, a la Maternidad, donde me hacían los controles prenatales, pero no. Estuve con el temor de que pueda haber un contagio, pero todo está más tranquilo". En la casa la esperan su esposo y su hijo Mauricio, de ocho años.

Andrea Zabalaga salió de Argentina para que su primer bebé nazca en Bolivia. "Da miedo ir al hospital. Por eso fui directo a un control el último mes y solamente a la cesárea. Pensaba tener un parto, pero estuve con dolores varios días y como no es tan accesible ir al hospital, la ginecóloga dijo que era muy riesgoso ir y venir. Por eso se hizo una cesárea programada y porque el cordón estaba envuelto", explica Andrea. 

Esta médica relata que tuvo que ingresar al quirófano con barbijo, incluso cuando estaba con oxígeno. El 7 de mayo a las 8:30 vino Luciano al mundo. Quería que alguien filme el parto, pero por seguridad no lo permitieron. Solamente el abuelo de Luciano ingresó a verlo. No se permitía ningún acompañante más"Fue una experiencia diferente, porque nadie te puede acompañar. Felizmente todo salió muy bien", cuenta Andrea, que espera tener la oportunidad de quedarse en el país.

La ex magnífica Vania Antelo tuvo a Thiana cuando la pandemia estaba ya en varios países y faltaba poco para que llegue a Bolivia. Entró a la clínica con dengue. "Había dengue e influenza en las clínicas y entré con mucho temor. Mi recuperación fue lenta, pero el amor hacia mi hija hizo que aguantara todo. Estuve 75 días encerrada, porque no salía desde que tuve dengue", cuenta.

No quería salir de su cuarto para evitar un posible contagio que afecte a sus pequeñas Tatiana y Thais, que tiene dos años. Recientemente comenzó a salir muy poco, "pero con medidas exageradas. Mis manos pelecharon varias veces por la cantidad de alcohol que uso. Estoy con barbijo todo el tiempo y voy con el pelo recogido", describe. 

Solo pide que si el virus entra en su casa, puedan sobrellevarlo de la mejor manera. 

La cirujana Andrea Zabalaga espera quedarse en Bolivia.