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Enfermeras del hospital de tercer nivel, donde está internada en terapia intensiva una paciente con coronavirus, fueron conminadas a presentarse a trabajar, pese a que estuvieron en contacto con la enferma sin el equipo de seguridad adecuado.

Según dos enfermeras consultadas, les llegó un mensaje de la jefa de enfermería para que se presenten a trabajar de forma normal, pese a que la noche del viernes, luego de confirmarse que la paciente internada dio positivo por Covid-19, les ordenaron que se pusieran en cuarentena por 14 días para evitar un posible contagio al resto del personal de salud, otros pacientes del nosocomio y a sus mismas familias.

El 25 de marzo, una paciente adulta mayor ingresó de emergencia al hospital de tercer nivel. Pese a que el epidemiólogo de turno la analizó, no hizo el triaje de separarla como una posible paciente de coronavirus y, luego de que descompensó, fue intubada y trasladada a la Unidad de Terapia Intensiva como sospechosa de influenza, gripe A o de Hantavirus.

“El doctor nos dijo que no era necesario hacerle la prueba, que no daba la sintomatología de un paciente covid-19. Los médicos y enfermeras de terapia la recibimos solo con el barbijo, la bata y los guantes. El 26 tampoco tenían nada más. Cuando un médico nos dijo que la mujer tenía todos los síntomas de coronavirus, nos ordenó que ya no nos acerquemos, que lo más probable es que fuera positiva”, contó la enfermera.

Una de sus colegas que también está en cuarentena está aterrada, porque comparte su vivienda con sus padres de la tercera edad. Teme que por su trabajo ellos se contagien y no logren superar los efectos de la enfermedad, que es letal en los adultos mayores.

“Ni siquiera teníamos las batas que ellos hacen público que se necesita. Las autoridades están mejor vestidas, con equipos de protección, que los que atendemos a los pacientes”, reclama la enfermera.

Ese mismo temor afecta a su colega. “Póngase en nuestro lugar, hemos arriesgado nuestras vidas, y ahora tengo que arriesgar a mi familia, no solo a mis tres niños. Vivo en una casa grande donde estamos cuatro familias, en total hay 18 personas”, describe.

Según Óscar Urenda, secretario departamental de Salud, todo el personal del hospital de tercer nivel no tendría por qué haber atendido a la paciente sin los equipos de bioseguridad, ya que se les había entregado al gerente del nosocomio más de 500 trajes.

Este caso ha generado alarma entre el personal médico de un hospital público que no estaba previsto que atienda a pacientes con coronavirus, pues desde hace más de dos años está constantemente saturado. Lo obligó a que los médicos, en reiteradas ocasiones, ocupen los consultorios de emergencia como áreas de internación hasta de seis pacientes. Estos se ven obligados a compartir camillas o sillas mientras esperan camas en medicina interna.

Desde el jueves hasta hoy hay varias enfermeras en cuarentena voluntaria. “No tenemos síntomas pero igual tenemos que ser aisladas por prevención. Si subo a un micro puedo contaminar si atiendo pacientes puedo ponerlos en riesgo”, remarca.

La otra profesional explicó que entraron en cuarentena por sugerencia de los médicos del hospital, que el viernes casi a la medianoche hicieron un listado de todos los que habían estado en contacto con la paciente. La lista era larga: tres turnos de terapia intensiva y uno de emergencias. Les ordenaron irse a sus casas, aislarse por 14 días, pero ayer les llegó una contraorden: volver al trabajo.

La licenciada en enfermería creyó que al ser del rubro tendría atención inmediata. Sin embargo, lleva más de un día en de autoencierro, sin tocar a nadie de su familia, pero nadie llegó hasta su casa para tomarle muestras y hacerle una prueba por coronavirus.

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